Opinión; «Nuestra oportunidad en la crisis» por Jorge Sánchez
Días atrás en una actividad de la Bolsa de Comercio de Córdoba, el economista Gabriel Rubinstein se refería a la enorme influencia de Instituto Patria en las decisiones del gobierno nacional. No lo hacía ante las preguntas del auditorio, consignándolo como un centro de pensamiento sino más bien como un promotor de iniciativas de exclusiva referencia ideológica.
Para ilustrarlo listó las que supusieron embestidas contra la propiedad y la justicia independiente, instituciones propias de la economía de mercado. Problematizó sobre sus efectos sobre la construcción de confianza en general y particularmente entre la comunidad de negocios de la que se esperan las inversiones generadoras de actividad y empleo. La opción del gobierno nacional es como lo ha definido alguna vez Enrique Dussel, la acción política aún por fuera de las instituciones.
Nuestro problema en el sur de Chubut Argentina, es que el gobierno provincial se mimetiza con el nacional urgido por el colapso de las finanzas provinciales y en procura de auxilio financiero, respaldo institucional e incluso tiempo. El gobierno local se mimetiza con el nacional de la misma manera, especulando que así obtendrá ventajas electorales en los años venideros. Una enorme publicidad pretende reforzarla ex ante.
En claro contraste, las tres instancias de gobierno procuran objetivos ajenos a las oscurecidas expectativas que resultaron de la desmovilización de estos últimos siete meses. El aislamiento como recurso principal para enfrentar la crisis sanitaria ha desmovilizado la actividad, la iniciativa y hasta las expectativas de futuro decíamos días atrás.
Esto último es lo más importante pues representa de la misma manera una crisis tanto como una oportunidad. “La humanidad está más dispuesta a admitir los males siempre que el dolor sea soportable que a cambiar las formas a las que está acostumbrada” escribió Thomas Jefferson hace unos doscientos cuarenta años. Es posible que sea una oportunidad a juzgar por la respuesta que tienen las convocatorias abiertas a manifestar el estado de cosas imperante o a discutirlo en convocatorias un poco más estructuradas.
El dolor nos hace conscientes de los males
También es factible que sea una crisis si las visiones o las ideologías imperantes son suficientemente rígidas para preservar las formas en que hemos venido haciendo las cosas. Si insistimos en que un gabinete de quince personas puede con todas las complejidades, o que puede usar recursos públicos arbitrariamente. Incluso si pretendemos que para ser tal cosa, la oposición no necesita articularse propositivamente frente a la opinión pública podríamos estar preservando los males que nos acechan. Se trata de un enorme desafío por delante para todos.
























