Las primeras horas de junio no trajeron buen augurio en la Ruta Nacional 26, en jurisdicción de la Comisaría de Rada Tilly. Dos siniestros viales ocurridos en la misma zona en menos de seis horas dejaron importantes daños materiales y, una vez más, pusieron en evidencia un problema que los vecinos y conductores conocen demasiado bien: la presencia de animales sueltos en la calzada.
El peligro de los caballos sueltos
Cerca de la 1 de la madrugada, a la altura del kilómetro 4, una camioneta Toyota Hilux impactó violentamente contra un caballo que se encontraba en medio de la ruta. El conductor, que viajaba con familiares, no pudo evitar la colisión.
Al llegar al lugar, personal de la Comisaría de Rada Tilly encontró al equino con graves lesiones en ambas patas delanteras, tendido a un costado de la ruta. El animal aún permanecía con vida. La camioneta, en tanto, sufrió importantes daños en la parte frontal.
Este tipo de accidentes no son aislados. La presencia de caballos y otros animales sueltos en las rutas y caminos, es una problemática recurrente que genera riesgo constante para los conductores, especialmente de noche. La falta de cercos perimetrales efectivos, el descuido de algunos propietarios y la dificultad para controlar estos animales en zonas semiurbanas convierten a este tramo en un punto negro vial.
Afortunadamente, en este caso ninguna persona resultó herida y la documentación del vehículo se encontraba en regla.
Segundo impacto al amanecer
Apenas unas horas después, cerca de las 6:20 de la mañana, se registró otro accidente en el kilómetro 1, próximo a la rotonda que une las rutas 3 y 26.
En esta oportunidad, una camioneta Ford Territory conducida por una mujer mayor de edad perdió el control al ingresar a la rotonda y terminó chocando contra una columna de alumbrado público. La conductora quedó consciente y sin lesiones visibles, aunque el vehículo sufrió daños de consideración en su sector delantero.
Según relató la mujer a los efectivos policiales, perdió el dominio del rodado mientras circulaba de oeste a este. Nuevamente, el Centro de Monitoreo fue clave para alertar a las autoridades.






































