La posibilidad de pasar varios meses trabajando en la Antártida puede parecer una oferta laboral fuera de lo común: alojamiento, comida y equipamiento cubiertos y salarios que, en determinados puestos, superan los 160.000 dólares australianos anuales. Pero quienes quieran acceder a esos empleos deberán afrontar un proceso de selección exigente y estar preparados para vivir durante meses en una comunidad completamente aislada.
La Australian Antarctic Division (AAD) abrirá el 1 de octubre de 2026 las solicitudes para las expediciones correspondientes a la temporada 2027-2028. Australia cuenta con las estaciones Casey, Davis y Mawson en la Antártida, además de la base de Macquarie Island, y necesita trabajadores de perfiles muy diferentes para mantenerlas funcionando.
Entre los puestos se encuentran técnicos, electricistas, carpinteros, chefs, médicos y especialistas en comunicaciones. Uno de los ejemplos es el de Information Technology Officer, destinado durante el verano austral a Casey y Davis, con tareas vinculadas al mantenimiento de computadoras, servidores, redes y sistemas de comunicación.
El salario base para ese puesto mientras el trabajador se encuentra en Australia es de 89.076 dólares australianos anuales, pero con los complementos correspondientes al trabajo antártico parte de una remuneración anualizada de 162.012 dólares australianos, además de una contribución del empleador a la jubilación de hasta el 15,4%.
La cifra, sin embargo, no significa que alguien contratado durante cuatro meses vaya a cobrar 162.012 dólares. Los contratos de verano suelen durar entre cuatro y seis meses, generalmente entre septiembre u octubre y marzo o abril. Los contratos de invierno pueden extenderse durante períodos mucho más prolongados.
Vivir en la Antártida implica mucho más que hacer el trabajo propio
Los expedicionarios no se limitan a cumplir las funciones por las que fueron contratados. La AAD establece que pueden participar en turnos para limpiar, colaborar en la cocina, retirar residuos, trasladar cargamento o despejar nieve.
También pueden colaborar en proyectos científicos y realizar tareas que estén fuera de su especialidad.
A cambio, buena parte de las necesidades básicas están cubiertas. Las estaciones cuentan con habitaciones calefaccionadas, espacios comunitarios y comida preparada por chefs. También se contemplan dietas vegetarianas, veganas, sin gluten y sin lácteos, mientras que la AAD proporciona ropa y equipamiento específico para las condiciones antárticas.
El aislamiento es uno de los principales desafíos. Durante el invierno no existe una salida habitual de las estaciones hacia Australia y el acceso regular se produce aproximadamente entre octubre y marzo. Una vez iniciado el aislamiento invernal, abandonar el lugar no es una posibilidad sencilla.
El proceso de selección puede durar hasta nueve meses
Conseguir uno de estos puestos tampoco es inmediato. El proceso puede extenderse hasta nueve meses e incluye entrevistas técnicas, evaluaciones médicas, controles policiales y exámenes psicológicos y de adaptación.
Además, existe una evaluación presencial de 24 horas destinada a comprobar cómo se desenvuelven los candidatos ante situaciones similares a las que enfrentarán dentro de una comunidad pequeña y remota.
Antes de viajar todavía deben completar entre dos y doce semanas de formación obligatoria en Hobart, que incluye seguridad, supervivencia de campo, operaciones de estación y convivencia.
La posibilidad de postularse tampoco está abierta en las mismas condiciones para cualquier persona. Como regla general, los empleos de la administración australiana requieren ciudadanía australiana, aunque excepcionalmente pueden considerarse candidatos extranjeros si no existen postulantes australianos adecuados.
En el caso del puesto de Information Technology Officer, el requisito es todavía más específico: exige una autorización de seguridad que solamente pueden obtener ciudadanos australianos, por lo que ese cargo en particular no está disponible para candidatos extranjeros.






























