La reforma establece dos días de descanso remunerado por semana, sin reducción salarial. La implementación comenzaría en diciembre de 2026 y alcanzaría potencialmente a 26,8 millones de trabajadores.
Brasil aprobó una reforma laboral que busca terminar con el régimen conocido como escala 6×1, que permite trabajar seis días consecutivos y descansar uno. La nueva normativa establece una transición hacia una semana laboral de cinco días de trabajo y dos de descanso, con el objetivo de mejorar la calidad de vida y facilitar la conciliación entre el empleo y la vida familiar.
La Enmienda Constitucional 141, promulgada este viernes por el Congreso Nacional, contempla una reducción progresiva de la jornada máxima semanal, que pasará de las actuales 44 horas a 40 horas, sin que eso implique una disminución de los salarios. Según el calendario previsto, la transición comenzaría en diciembre de 2026.
El cambio tendrá un impacto especialmente significativo en sectores como el comercio, la hotelería y los servicios, donde la modalidad de seis días de trabajo por uno de descanso es habitual.
El reclamo que impulsó la reforma
Uno de los principales referentes de la movilización contra la escala 6×1 es Rick Azevedo, exempleado de farmacia y fundador del movimiento Vida Além do Trabalho (Vida más allá del trabajo).
Su organización contribuyó a instalar el debate sobre las dificultades que enfrentan los trabajadores para descansar, estudiar y compartir tiempo con sus familias cuando cuentan con un solo día libre por semana.
Azevedo sostuvo que la eliminación de este régimen constituye una reivindicación de la clase trabajadora que trasciende las diferencias políticas.
Cuántos trabajadores podrían beneficiarse
Un estudio del Departamento Intersindical de Estadística y Estudios Socioeconómicos (DIEESE), elaborado a partir de datos de la encuesta nacional de hogares del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) correspondientes a 2025, estima que 26,8 millones de trabajadores podrían verse beneficiados por el fin de la escala 6×1 y la reducción de la jornada máxima semanal.
De ese total, alrededor de 22 millones tienen empleos formales, lo que equivale al 54% de los trabajadores con contrato registrado. Los otros 4,8 millones se desempeñan en la informalidad y cumplen jornadas superiores a las 40 horas semanales.
El desafío para las empresas
La aplicación de la reforma también obligará a reorganizar los horarios y la distribución del personal, especialmente en los pequeños negocios, que podrían tener mayores dificultades para contratar trabajadores adicionales o adaptar sus operaciones.
Ante ese escenario, el Gobierno brasileño analiza posibles mecanismos de apoyo para las empresas más afectadas, entre ellos líneas de crédito y programas de capacitación destinados a facilitar la modernización de sus actividades.






























