Tras el trágico desenlace fatal para Lucas Pierazzoli, este martes sus familiares donaron los órganos y pudieron salvar la vida de otras dos personas, en un gesto de cumplirse la última voluntad del joven fallecido a los 28 años.
El rugbier murió en las últimas horas luego de decretarse su muerte cerebral y permanecer conectado a un respirador artificial, tras sufrir un accidente en pleno partido. «Ahora sabemos que Lucas sigue viviendo en otras personas”, contó su hermano Mateo Pierazzoli. Apenas los médicos del Hospital Posadas confirmaron que lo de Lucas era irreversible, la familia decidió cumplir con este deseo del deportista. “Lucas ya era donante de órganos”, afirmó Mateo.
“Siempre ayudó a la gente, siempre se preocupaba por quienes lo rodeaban, pero también por muchos a quienes no conocía, por eso esto es lo que él hubiese querido y estaría muy feliz al saber que alguien vive en parte gracias a él”, afirmó en diálogo con TN Noticias.
Pierazolli fue despedido por sus allegados y seres queridos, además de los mensajes de apoyo para los familiares en las redes sociales. Todos los comentarios resaltaban la bondadosa personalidad.
Accidente en plano partido
El rugbier se accidentó durante la disputa de un partido en el que su club, Hurling, se enfrentaba como visitante a SITAS, en la localidad de El Palomar, partido de Morón de la zona oeste del Gran Buenos Aires, por la Primera División B del torneo de la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA). El accidente se produjo en el marco de un ruck, cuando sufrió un golpe en la zona cervical y quedó desplomado en el piso.
“Faltando 3 o 4 minutos para que terminara el partido se golpeó y cayó al piso. Enseguida nos dimos cuenta que era algo grave. Sufrió un paro cardiorrespiratorio y de inmediato fue asistido por los médicos de los dos clubes y se le hizo RCP [reanimación cardiopulmonar] durante 40 minutos”, contó a LA NACION Bianca Palermo, jugadora de Sitas y estudiante de medicina que colaboró con el proceso de RCP.

























