Mario Almonacid fue el primer soldado en caído en el frente de batalla
En un nuevo aniversario por la guerra en Malvinas, un amigo del comodorense Mario Almonacid, lo recordó a través de una carta. Reflexiva y profunda pero que de alguna manera, trae al presente los momentos vividos.
Mario Almonacid, nacido en Comodoro Rivadavia, tenía apenas 22 años cuando tuvo un giro inesperado en su vida, que lo llevó a entrar al servicio militar. Y de ahí sin escalas a la guerra.
Fue el primer soldado en caer herido mortalmente en el frente de batalla aquel 3 de abril, a las 7.30 de la mañana, cuando bajaba de un helicóptero Puma en las islas Georgias del Sur y una bala certera acabó con su vida.
Alberto Ceballos es docente en la Universidad de Comodoro, quien para conmemorarlo en una fecha muy triste, escribió una líneas para su viejo amigo, Mario.
En alguna parte del Barrio Ceferino, un sábado, 4 de la tarde (1978)
«Llegaron otros flacos, estaba Carlos Álvarez, Mario y otro flaco amigo de él. Charlamos de todo un poco pero llegó el momento de escuchar música. Mario resultó ser un referente, era mayor que yo y tenía otras experiencias de vida (a todo nivel)…
Mario prendió el equipo, era un Philps: el ampli, las cajas y una bandeja. De entrada sacó Led Zeppelin II – yo no tenía ni idea, pero si ya había escuchado a Deep Purple- puso “Rompecorazones” y quedé con la boca abierta. Ni decir lo que sonaban esas cajas. En el medio el solo de viola era único y la base sonaba tremenda, el bajo parecía una aplanadora. No lo podía creer.
Hablamos de muchas cosas esa tarde con Mario y los otros chabones. Mario era un ídolo, nos cagábamos de risa todo el tiempo.
Casi todas las conversaciones terminaban en la música… Recuerdo que una tarde había un acto en la ENET N°1, 17 de agosto… lo de siempre, palabras, discursos, bla, bla…De pronto anunciaron que cantaríamos la marcha de San Lorenzo. Esa marcha tenía polenta….(hay que entender que estábamos en plena dictadura y que el “orden” y la “disciplina” eran los pilares de la cultura del momento), empezó a sonar la marcha y Mario empezó a cantar desde atrás ”yeah… yeah….”, yo entendí rápidamente, estaba cantando la versión prohibida de la marcha de San Lorenzo por Billy Bond y la Pesada del Rock and Roll…. jaja… pensé que se iba a callar, pero no, siguió.
Los flacos de alrededor lo miraban porque no entendían nada que estaba cantando, pero yo y otros como Tony Astete, el Checho Llaiquel y algún otro más entendíamos. Yo no aguantaba la risa . Mario hacía las posturas del gordo Billy Bond y yo no paraba, me corrían las lágrimas pero desde el frente se escuchaba el rumor. La preceptora (La ch.. Tear) miraba, tratando de buscar a los agitadores.
Terminamos en el ´80. Yo empecé la Uni, fui de la primer camada que, pidiendo prórroga para el servicio militar y habiendo sacado número bajo, me salvé de la colimba. El día del sorteo a Mario le tocó un número alto: Marina. Encima era re larga la colimba ahí.
Y sí, le tocó ir a Malvinas, cayó en Georgias el 3 de abril.
Muchas veces he pensado ese momento, un instante breve, correr en la playa y mirar de frente a los que te disparan. Un instante, se congela todo y algo golpea tu cuerpo, un sonido seco pero que retumba en todo tu ser. Yo creo que pensó en su mamá, luego se apaga todo. Una madre espera, un padre que acompaña, los hermanos, su familia, el silencio.
Tantas cosas uno piensa, tantas giladas de aquí y de allá..
Hoy es 3 de abril. Yo todavía sigo escuchando Led Zeppelin II, aquel disco que me cambiaste por otro que te gustaba. Todavía lo conservo y tengo 3 ediciones posteriores en LP. Quisiera escuchar la versión remasterizada. También conservo un montón de recuerdos junto a nuestros compañeros, y sé que, de alguna forma, esos momentos se agitan en mis células y que esos genes están en mi hijo y se prolongarán hasta el fin de los tiempos o cuando se pare el mundo.
Agradecido de haber encontrado a Mario y a un montón de gente en este camino de la vida. Siempre recuerdo que ese día, esa tarde me hiciste una pregunta y te respondí la verdad, me miraste seriamente y me dijiste:
”me gusta, sos un tipo sincero”, y trato de conservar eso, ser sincero».

























