Los hurtos en espectáculos masivos forman parte de un circuito que puede incluir la recepción, reparación y comercialización de teléfonos robados. Una investigación judicial permitió secuestrar 49 dispositivos en un local de Villa Celina, 34 de ellos denunciados por robo, hurto o extravío.
Los recitales multitudinarios se convirtieron en un escenario propicio para el robo de celulares. Entre los empujones, la concentración frente al escenario y la atención puesta en los artistas, los llamados «pungas» aprovechan los descuidos para sustraer teléfonos en cuestión de segundos. Sin embargo, el delito no termina cuando el dispositivo desaparece del bolsillo de un espectador: detrás puede existir una cadena de recepción y comercialización ilegal.
El tema volvió a quedar en el centro de la atención tras las denuncias por robos durante el recital de Iron Maiden en el estadio de Huracán, en Buenos Aires, que reunió a cerca de 40.000 personas. Varios asistentes reportaron que les habían quitado sus teléfonos mientras disfrutaban del espectáculo.
Las investigaciones sobre este tipo de hechos apuntan a un circuito que conecta a quienes sustraen los dispositivos en medio del público con lugares donde los equipos pueden ser reparados y revendidos.
Una investigación llegó hasta un local de Villa Celina
Uno de los casos que permitió reconstruir parte de ese recorrido comenzó con el rastreo de un iPhone denunciado como robado durante un recital. La señal llevó a los investigadores hasta una feria comercial de Villa Celina, en el partido bonaerense de La Matanza. Otro teléfono sustraído durante un show de Las Pastillas del Abuelo habría conducido a la misma dirección.
Durante el allanamiento, la Policía de la Ciudad secuestró 49 celulares y herramientas y materiales utilizados para reparar dispositivos. De ese total, 34 figuraban en los registros del Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) como denunciados por robo, hurto o extravío.
Cinco personas fueron detenidas y procesadas inicialmente con prisión preventiva por su presunta participación en una asociación ilícita vinculada con hurtos y la recepción de bienes de origen ilegal. Sin embargo, en julio, la Cámara de Apelaciones dictó la falta de mérito al considerar que las pruebas reunidas hasta ese momento no eran suficientes.
El expediente expuso las dificultades para establecer la responsabilidad penal de cada uno de los involucrados en el circuito.
Los robos se repiten en distintos espectáculos
La modalidad no se limita a un artista o a un estadio. En septiembre de 2025, un hombre fue detenido durante un recital de Limp Bizkit con 13 teléfonos celulares. También hubo procedimientos vinculados con espectáculos de Ysy A y Milo J, en los que se arrestó a sospechosos que llevaban varios dispositivos entre sus prendas.
En uno de los operativos relacionados con un show de Milo J, un hombre fue encontrado con nueve celulares cuyo origen no pudo justificar, según la información policial difundida.
En estos casos, los robos suelen detectarse cuando las víctimas advierten que ya no tienen sus teléfonos o intentan localizarlos después del recital.
El problema no termina con la pérdida del teléfono
Además del valor del aparato, la sustracción puede poner en riesgo información personal y financiera. Algunas víctimas denunciaron intentos de acceso a sus cuentas y otros perjuicios económicos posteriores al robo.
La seguridad dentro de los estadios también quedó bajo discusión, aunque las sospechas sobre posibles complicidades con personal de los eventos no están acreditadas judicialmente en los casos mencionados.
En paralelo, existen antecedentes judiciales sobre la responsabilidad de productoras y estadios cuando un espectador sufre el robo de su teléfono durante un recital. En determinadas circunstancias, la Justicia consideró que los organizadores deben garantizar medidas de seguridad adecuadas frente a riesgos previsibles.
El desafío para las investigaciones consiste en identificar tanto a quienes cometen los hurtos en medio de las multitudes como a los posibles receptores de los equipos, y reunir pruebas suficientes para determinar las responsabilidades de cada participante.
La nota fue elaborada a partir de la información difundida por Infobae
