La ausencia de nuevos varamientos representa una señal alentadora en Chubut, pero los investigadores todavía no pueden explicar el fenómeno. Analizan posibles toxinas asociadas con la marea roja y buscan respuestas ante una cifra de ballenatos muertos que supera la de temporadas anteriores.
La mortandad de ballenas en Península Valdés lleva diez días sin sumar nuevos varamientos, pero la investigación todavía tiene interrogantes centrales por resolver. Los especialistas buscan determinar qué provocó los fallecimientos, por qué tantas crías resultaron afectadas y si será posible identificar un factor sobre el que se pueda actuar para prevenir episodios similares.
Uno de los datos que más inquieta es que la cantidad de ballenatos muertos supera los registros de temporadas anteriores. Las muertes de ejemplares adultos, en cambio, cuentan con antecedentes en otros años. Esta diferencia obliga a investigar qué pudo haber ocurrido durante la temporada y si existe una explicación común para los casos.
Qué buscan determinar los análisis
Las muestras tomadas de ballenas adultas ya fueron enviadas al Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP), en Mar del Plata. Así lo confirmó Mariano Coscarella, doctor en Ciencias Biológicas e integrante del Comité Científico de la Comisión Ballenera Internacional.
Los estudios buscan establecer si los animales estuvieron expuestos a toxinas vinculadas con la marea roja y si existe una relación entre esa posible exposición y los fallecimientos. También se menciona una bacteria asociada con numerosas muertes de ballenatos, aunque todavía deben investigarse los factores que pudieron favorecer esa situación.
Hasta el momento, no se identificaron cambios recientes en las condiciones climáticas que permitan explicar inmediatamente lo ocurrido. Los resultados de laboratorio podrían aportar evidencia, pero encontrar un agente relacionado con las muertes no necesariamente permitirá reconstruir todo el proceso que desencadenó la mortandad.
Una respuesta que podría tardar años
Coscarella advirtió que comprender este tipo de episodios puede demandar mucho tiempo. Como antecedente, recordó una mortandad masiva de delfines en el mar Mediterráneo vinculada con un virus. Aunque se identificó el agente asociado con los fallecimientos, explicar cómo se había desencadenado el fenómeno requirió cerca de tres años de investigación.
“Entender qué fue lo que sucedió puede llevar algún tiempo antes de que tengamos, si es que alguna vez conseguimos tenerla, la respuesta”, señaló el investigador en declaraciones a FM Del Viento.
La falta de una causa concreta también dificulta pensar en medidas preventivas. “Es prácticamente imposible prevenir este tipo de cosas, a no ser que tengamos una causa muy puntual identificada”, sostuvo.
Las ballenas francas australes llegan a Península Valdés para reproducirse y criar a sus ballenatos, pero luego se trasladan a otras áreas para alimentarse. Si el factor que provoca las muertes actúa fuera de la zona reproductiva, las posibilidades de intervención local pueden ser limitadas.
Por ahora, los diez días sin nuevos varamientos constituyen una señal alentadora, pero no confirman que la mortandad haya terminado. Mientras los ejemplares comienzan a retirarse de las costas de Chubut, los investigadores continúan a la espera de evidencias que permitan comprender qué ocurrió. Los especialistas, además, advirtieron sobre la circulación de versiones sin respaldo científico en redes sociales y remarcaron la importancia de esperar resultados antes de establecer conclusiones.
