Las autoridades sanitarias aconsejan aumentar el consumo de agua, evitar la actividad física intensa durante las horas de más calor y prestar especial atención a niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas. También advierten sobre los síntomas de deshidratación y golpe de calor.
Con la llegada de jornadas más cálidas y el aumento de las temperaturas, mantener una buena hidratación se vuelve fundamental para cuidar la salud. El Ministerio de Salud de la Nación recomienda beber agua con mayor frecuencia, incluso cuando no se siente sed, y adoptar medidas para reducir los efectos del calor sobre el organismo.
La hidratación permite reponer los líquidos que el cuerpo pierde y es especialmente importante durante los días calurosos, cuando aumenta el riesgo de deshidratación. Por eso, se aconseja tener agua a mano durante el día y consumirla regularmente, sin esperar a que aparezca la sensación de sed.
Cómo hidratarse correctamente durante los días de calor
Entre las principales recomendaciones para afrontar las altas temperaturas se encuentran:
-Tomar agua con frecuencia: beber durante todo el día, aunque no se tenga sed, y priorizar siempre agua segura.
-Evitar el exceso de alcohol y bebidas azucaradas: reducir su consumo y no utilizarlas como reemplazo habitual del agua.
-Elegir comidas frescas y livianas: incorporar frutas y verduras y evitar las comidas abundantes.
-Reducir la actividad física intensa: especialmente durante las horas de mayor temperatura.
-Usar ropa liviana: preferentemente holgada, de algodón y de colores claros.
-Buscar lugares frescos y ventilados: permanecer a la sombra y evitar la exposición directa al sol durante las horas de más calor.
-También se recomienda prestar atención a las personas que pasan muchas horas al aire libre por motivos laborales, ya que la exposición prolongada al calor puede aumentar el riesgo de sufrir complicaciones.
Quiénes deben tener especial cuidado
Los niños, los bebés, las personas mayores de 65 años, las embarazadas y quienes tienen enfermedades crónicas se encuentran entre los grupos que requieren mayor atención frente a las altas temperaturas.
En el caso de los más chicos, se aconseja ofrecerles líquidos de manera frecuente, sin esperar a que los pidan. Para los bebés que reciben lactancia materna, se recomienda aumentar la frecuencia de las tomas.
En los adultos mayores, es importante vigilar la aparición de señales de deshidratación, ya que pueden necesitar ayuda para mantener una ingesta adecuada de líquidos.
