La investigación por la muerte de Ángel López, el niño de 4 años fallecido en Comodoro Rivadavia, dio un giro clave tras conocerse los primeros resultados de la autopsia. El informe del Cuerpo Forense de Chubut determinó que el menor presentaba al menos 20 golpes en la cabeza, sin lesiones en otras partes del cuerpo.
De acuerdo a los peritajes, los impactos fueron dirigidos con precisión y provocaron un edema cerebral hemorrágico generalizado, que derivó en un paro cardiorrespiratorio. Los especialistas indicaron que, si bien no hubo fracturas óseas, la violencia ejercida generó un daño interno progresivo y letal. Además, no se descarta un posible mecanismo de asfixia, aunque sin marcas visibles.
A partir de estos resultados y otros elementos reunidos en la causa, la Justicia ordenó la detención de Mariela Altamirano, madre del niño, y de su pareja, Michel Kevin González. Ambos fueron imputados como coautores de homicidio agravado por el vínculo, un delito que contempla prisión perpetua.
La hipótesis de los investigadores sostiene que no se trató de un hecho aislado, sino de una secuencia de agresiones. En ese marco, el principal apuntado es el padrastro del menor, quien cuenta con antecedentes por denuncias de violencia familiar en Córdoba.
En cuanto a la madre, se investiga si tenía conocimiento de la situación y si participó o permitió las agresiones. Testimonios incorporados al expediente dan cuenta de antecedentes de violencia en el entorno familiar.
Por otra parte, la querella, que representa al padre del niño, planteó la sospecha de un posible intento de eliminación de pruebas por parte de los imputados, lo que también es materia de análisis en la causa.
