La senadora Patricia Bullrich expresó a los medios “Llegamos a un acuerdo muy sólido, fue una construcción colectiva. Hay una cantidad de artículos, alrededor de 30, que se van a modificar. Ganancia para las empresas es uno. Así que es una ley que tiene el aporte de muchos bloques y de muchas provincias”. Por lo que mañana, en el Congreso se podría obtener la sanción a la Ley de impulsa Milei.
Lejos de los flashes de las cámaras, la realidad es otra, un electricista de 45 años, padre de familia, me confiesa: «Si esto pasa, mi jornada de 8 horas se convierte en 12 sin un peso extra. ¿Cómo cuido a mis hijos?». Esta escena no es aislada; es el pulso de una Argentina dividida, donde la reforma laboral se erige como el epicentro de un terremoto social.
Desde su asunción en diciembre de 2023, Milei ha hecho de la desregulación económica su bandera. Intentos previos, como el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) de fines de 2023 y partes de la Ley Ómnibus, fueron frenados por la Justicia y las movilizaciones masivas. Ahora, en 2026, el proyecto avanza en el Senado entre protestas y divisiones internas en el propio gabinete libertario. Según fuentes oficiales, la reforma busca «flexibilizar» el mercado laboral para impulsar el empleo y las inversiones extranjeras, pero críticos la tildan de «contrarreforma» que precariza el trabajo y debilita a los sindicatos. En un país con una tasa de desempleo que ronda el 8% y salarios reales que han caído un 11% bajo esta administración, el impacto en los trabajadores promete ser profundo y controvertido.
Los Pilares de la Reforma: Cambios que Redefinen el Trabajo
El proyecto modifica cerca de 200 artículos de leyes laborales vigentes, priorizando la «libertad» patronal sobre las protecciones tradicionales. Aquí, un resumen de los cambios más impactantes:
El Fondo de Asistencia Laboral (FAL): Reemplaza la indemnización tradicional por un fondo financiado con un 3% del salario bruto mensual, administrado por las empresas. Esto facilita despidos sin costo inmediato para el empleador, ya que el fondo cubre las contingencias. Impacto: Los trabajadores pierden la seguridad de una indemnización única y reparadora; en su lugar, enfrentan despidos más rápidos y baratos, lo que genera un «miedo estructural» que disciplina al empleado, obligándolo a aceptar condiciones precarias por temor al desempleo. Críticos como la socióloga Luci Cavallero lo ven como una transferencia de riesgos del capital al trabajo.
Banco de Horas y Jornada Extendida: Se elimina el pago de horas extras, compensándolas con francos futuros a discreción del empleador. La jornada diaria puede extenderse hasta 12 horas, con un máximo semanal definido por convenio. Impacto: Afecta la salud física y mental de los trabajadores, aumenta riesgos de accidentes y altera la vida familiar y social. En un contexto de alto desempleo, la «aceptación voluntaria» se convierte en imposición encubierta, rebajando salarios efectivos al no remunerar el esfuerzo extra.
Recalculo de Indemnizaciones y Pagos en Cuotas: La base de cálculo excluye aguinaldos, vacaciones, bonos y premios no mensuales, reduciendo el monto final. Además, permite pagar en hasta 12 cuotas mensuales, ajustadas solo por inflación más 3 puntos. Impacto: Disminuye el valor real de las indemnizaciones, pierde su función reparadora urgente y obliga al trabajador despedido a «financiar» al ex empleador, agravando la vulnerabilidad económica post-despido.
Debilitamiento de Sindicatos y Huelgas: Restringe el derecho a huelga en sectores «esenciales» (ampliados a gastronomía, educación y alimentos), exigiendo continuidad mínima del 50-75% del personal. Elimina la ultraactividad de convenios colectivos (no se extienden automáticamente al vencer), prioriza acuerdos por empresa sobre los nacionales y condiciona asambleas gremiales.
Impacto: Fragmenta la negociación colectiva, reduce el poder sindical y limita la acción obrera, dejando a los trabajadores sin protección en renegociaciones constantes. El ministro Sturzenegger admitió que busca «desarticular» los sindicatos.
Otros Ajustes: Extiende el período de prueba a 6 meses, permite fraccionar vacaciones en períodos de 7 días (afectando el descanso reparador), autoriza salarios en moneda extranjera o en especie (sin límites previos) y deroga leyes protectoras como la de teletrabajo, eliminando derechos a desconexión digital y reembolso de gastos. No aplica retroactivamente a contratos antiguos, pero sí a eventos futuros como despidos o renovaciones.
Un Resumen Crítico: ¿Progreso o Regresión?
Desde una perspectiva crítica, esta reforma no es una «modernización», sino una contrarreforma que ataca el corazón del Derecho del Trabajo argentino, heredado de luchas peronistas y obreras. Sus defensores, como el Gobierno y cámaras empresarias, argumentan que abaratará costos laborales, atrayendo inversiones y generando empleo –un mantra neoliberal que, sin embargo, no se ha verificado en experiencias pasadas. Por ejemplo, tras la Ley Bases de 2024, se perdieron 280.000 puestos asalariados registrados, desmintiendo el mito de que la flexibilización crea trabajo estable. En cambio, transfiere recursos del trabajo al capital: reduce contribuciones patronales a la seguridad social (del 20,4% al 17,4%), desfinanciando jubilaciones y obras sociales por unos 2.500 millones de dólares anuales.
Para los trabajadores, el impacto es mayoritariamente negativo: precarización generalizada, rebajas salariales encubiertas, pérdida de autonomía y mayor exposición a abusos patronales. En un país con inflación persistente y salarios que no alcanzan la canasta básica, esto agrava la pobreza laboral. Fuentes sindicales como La Bancaria alertan sobre «jornadas esclavistas» y eliminación de irrenunciabilidad de derechos, permitiendo que empleadores modifiquen categorías, tareas y salarios unilateralmente. Comparada con modelos como el chileno, la reforma refuerza convenios por empresa, limitando alcances sectoriales y reduciendo derechos adquiridos, lo que críticos llaman «esclavismo moderno».
Sin embargo, no todo es unánime. Algunos expertos, como en Deloitte, ven potencial en la flexibilidad para PyMEs, aunque advierten que el «verdadero riesgo» no está en la ley sino en la implementación económica. En redes como X, la opinión pública se polariza: gobernadores como Kicillof critican que «no tiene nada que ver con la libertad» y afecta vacaciones y descanso, mientras diputados opositores rechazan su impacto en estatales y alertan sobre exclusión de la Ley de Contrato de Trabajo.
En última instancia, esta reforma podría profundizar la desigualdad en una Argentina ya golpeada por ajustes. Si avanza, los trabajadores enfrentarán un futuro más incierto, con menos protecciones y mayor poder en manos de los empleadores. Pero las calles bullen de resistencia: como en diciembre de 2025, cuando movilizaciones frenaron su tratamiento, el movimiento obrero podría inclinar la balanza. Milei apuesta a la «libertad» del mercado; los laburantes, a la dignidad del trabajo. El desenlace, aún incierto, definirá el rumbo social de la nación.
























