Una tranquera instalada sobre un camino cercano a Gualjaina generó polémica y repercusión nacional luego de que en redes sociales se viralizara la versión de que se trataba de un corte en una ruta nacional. Sin embargo, con el correr de las horas se aclaró que el tramo corresponde a una ruta provincial ubicada a unos 60 kilómetros de Esquel.
La barrera fue colocada por la propietaria del campo que atraviesa el camino, quien aseguró que tomó la decisión tras reiterados episodios de robos y daños en su propiedad. Según explicó, el sector forma parte de su terreno y no cuenta con un proceso de expropiación finalizado por parte del Estado.
El caso puso en evidencia una situación de larga data: el tramo en cuestión forma parte de una obra vial que se ejecutó entre 2005 y 2009, pero que nunca se completó desde el punto de vista legal. De acuerdo a lo informado por la Administración de Vialidad Provincial, si bien existe una traza y carpeta asfáltica, el proceso de adquisición de tierras no fue concluido, por lo que el Estado no tiene jurisdicción plena sobre ese sector.
La propietaria sostuvo que notificó a las autoridades antes de colocar la tranquera y aclaró que no se trata de un corte total, ya que el acceso permanece sin candado. Además, argumentó que el objetivo es evitar el ingreso no autorizado y proteger el predio.
El conflicto también generó malestar a nivel local. El intendente de Gualjaina, Marcelo Limarieri, analiza posibles acciones legales al considerar que se trata de un camino utilizado por la comunidad, mientras que desde el municipio cuestionaron la falta de resolución del proceso expropiatorio.
Desde Vialidad Provincial remarcaron que la situación responde a un proyecto vial inconcluso, lo que habilita al propietario a ejercer sus derechos sobre el terreno. En ese contexto, el caso reabrió el debate sobre el uso de caminos no formalizados y la responsabilidad del Estado en obras que quedaron a mitad de camino.




















