Sociedad

Cómo nació la Peregrinación a Luján

La multitud que cada año camina desde Liniers hasta Luján es hoy una de las imágenes más reconocibles de la religiosidad popular argentina. Pero la peregrinación que reúne a cientos de miles de personas comenzó de una manera muy diferente: en octubre de 1975, un grupo de sacerdotes y jóvenes decidió organizar una caminata hasta la Basílica de Luján.

La primera edición fue el 25 de octubre de 1975. La convocatoria partió del Santuario de San Cayetano, en Liniers, y el lema elegido fue “La juventud camina a Luján por la Patria”. La idea inicial era mucho más pequeña de lo que finalmente ocurrió: los organizadores esperaban reunir a unos pocos miles de jóvenes, pero la convocatoria terminó superando ampliamente esas previsiones. Se estima que alrededor de 30 mil participantes recorrieron unos 60 kilómetros hasta Luján.

Detrás de aquella iniciativa estuvo, entre otros sacerdotes, Rafael Tello, quien había tomado contacto con las inquietudes de grupos juveniles de distintas parroquias. La propuesta buscaba ofrecer a los jóvenes un espacio para expresar su fe y encontrarse alrededor de la Virgen de Luján. También participaron en los primeros años sacerdotes como Rafael Tello, Raúl Rossi y Joaquín Sucunza.

La primera caminata tuvo una organización muy diferente a la actual. Los peregrinos avanzaron desde Liniers hacia Luján por el recorrido que llevaba hacia la vieja Ruta 7. Durante el trayecto se fueron sumando personas y el operativo de asistencia todavía era rudimentario. Una camioneta y una vieja estanciera acompañaban a los caminantes con los elementos básicos para el recorrido.

La iniciativa, además, tenía antecedentes más antiguos. En 1893, el sacerdote Federico Grote, fundador de los Círculos Católicos de Obreros, había organizado una caminata desde Flores hasta el santuario junto a unos 400 hombres. Aquella experiencia llegó a reunir posteriormente a unas 3.000 personas y también existió una Sociedad de Peregrinos a Pie a Luján destinada a organizar la marcha anual.

La peregrinación juvenil de 1975 tuvo, sin embargo, características propias. Fue pensada específicamente para los jóvenes y estuvo vinculada con las inquietudes de aquella generación. La intención era generar un espacio de encuentro y expresión de la fe a través de una caminata colectiva.

Después de aquella primera experiencia, la convocatoria comenzó a repetirse y a crecer. Lo que había empezado con unos 30 mil jóvenes fue incorporando con los años a parroquias, colegios, movimientos juveniles y peregrinos de distintos puntos del país. También se fueron desarrollando los sistemas de asistencia, seguridad, atención médica y organización que hoy acompañan el recorrido.

La fecha quedó establecida en el calendario como el primer fin de semana de octubre, mientras que el recorrido tradicional mantuvo como punto de partida el Santuario de San Cayetano de Liniers y como destino la Basílica de Nuestra Señora de Luján. Aunque conserva el nombre de Peregrinación Juvenil, con el paso de los años se incorporaron personas de distintas generaciones.

Uno de los momentos de mayor convocatoria ocurrió en 2013, durante el primer año del pontificado de Francisco, cuando se registró una asistencia estimada en más de dos millones de personas.

Así, aquella caminata que comenzó en 1975 terminó convirtiéndose en una tradición que ya supera las cinco décadas. Cada año, miles de peregrinos vuelven a recorrer los 60 kilómetros hasta Luján para llevar sus pedidos, agradecimientos, promesas y preocupaciones hasta la Basílica.

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