Comodoro Rivadavia oficializó este fin de semana el estado de emergencia geológica y urbanística luego del sorpresivo derrumbe registrado en el cerro Hermitte, que desencadenó evacuaciones, daños estructurales y un fuerte despliegue de los equipos de emergencia en Km. 3. Las autoridades confirmaron que el área seguirá cerrada al menos 48 horas debido a que el terreno “continúa en movimiento y presenta riesgo urbano”.
El fenómeno impactó de lleno en los barrios Sismográfica, Marquesado y Los Tilos, donde vecinos reportaron hundimientos, deslizamientos y viviendas fracturadas. En algunos casos, las casas quedaron partidas en dos por la fuerza del desplazamiento del suelo.
Frente al escenario, la comisión de receso del Concejo Deliberante aprobó en la noche del domingo una ordenanza que declara la emergencia por 90 días para habilitar acciones inmediatas de mitigación. La medida permite al Ejecutivo reorganizar partidas, usar fondos de disponibilidad libre y solicitar asistencia financiera a organismos provinciales, nacionales e internacionales.
El Plan de Contingencia —al que accedió la Agencia Noticias Argentinas— establece una evacuación ordenada y segura de la población en riesgo, con alojamiento temporal, asistencia sanitaria y cobertura básica durante 30 días. El esquema define cuatro etapas: activación del COE y evacuación priorizada (días 0-1), reubicación y asistencia inicial (días 1-3), estabilización y seguimiento sanitario (días 4-10) y evaluación técnica para definir retorno o extensión (días 11-15).
Las autoridades informaron además que el sector permanecerá bajo monitoreo constante y bajo perímetro cerrado mientras persista la inestabilidad del cerro.
En conferencia de prensa, el intendente Othar Macharashvili destacó que “afortunadamente no hay víctimas, producto del trabajo previo y de la responsabilidad de los vecinos que realizaron autoevacuaciones”. También señaló que el Comité de Crisis se activó desde el primer momento y aseguró que el municipio acompañará a las familias afectadas “en todo el proceso”.
El geólogo José Paredes, del Departamento de Geología de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, calificó el fenómeno como “un deslizamiento de gran magnitud, inédito en la zona”. Advirtió que el movimiento no está estabilizado y que no es posible predecir su evolución a corto plazo. Según el especialista, la prioridad es evitar pérdidas humanas y asumir que se trata de “un problema geológico de gran escala que va a requerir soluciones sociales y territoriales a largo plazo”.
























