La pareja oriunda de Buenos Aires llegó a la ciudad por trabajo.
Gustavo Corrales y su esposa duermen en las afueras del Hospital Regional desde hace dos semanas. Habían legado a la ciudad petrolero por una promesa de trabajo.
“Vine confiado por el tema del trabajo. De Buenos Aires vinimos en camión y en camión porque no teníamos plata. Costo porque la gente no te lleva porque corren peligro o por ahí los asaltan”, relató Corrales.
Llegaron en camión tras hacer dedo en la ruta. Al llegar Comodoro se toparon con que el trabajo que le habían prometido no existía y con su esposa decidieron dormir en el ingreso al Hospital Regional, debido a que ambos no cuentan con dinero. Abrigados únicamente con una bolsa de dormir y un termo con un mate que hace sobrellevar el hambre.
“No se si vine engañado o que”, lamentó.
“La única que nos da comida es la señora del restaurante del frente. Cuando se van los clientes ellos nos dan un tupper de comida de lo que quedó”, dice y reconoce que “a veces hace frío”.
En este contexto aseguró que “la pandemia nos dejó de esta manera. Cuesta y duele. Nunca estuve así ni mi mujer”.
“Pido a la gente de Comodoro me de un trabajito para cortar el césped o limpiar un jardín”, dijo y finalizó:
“alguno que quiera ayudar a esta pobre gente yo no tengo problema. No tenemos nada. Estamos en la puerta del hospital”.
























