La Justicia condenó a la empresa Inicia Group S.R.L. a indemnizar con más de 11 millones de pesos a una mujer que invirtió la totalidad de una herencia familiar en la compra de departamentos «en pozo» en Rada Tilly que nunca fueron construidos.
El fallo fue dictado por la jueza Natalia Venter, titular del Juzgado Civil y Comercial N° 2, quien concluyó que la desarrolladora recibió el pago completo por cuatro unidades inmobiliarias del emprendimiento «De la Peña», pero una década después la obra permanece inconclusa.
La demanda se originó a partir de una operación realizada en 2014, cuando la mujer destinó el dinero heredado tras el fallecimiento de su padre a la compra de tres departamentos y cocheras proyectados en Rada Tilly. Según la sentencia, cumplió con todas las obligaciones asumidas mediante transferencias bancarias y cheques por más de seis millones de pesos, aunque nunca recibió las unidades comprometidas.
Uno de los elementos que resultó determinante para la resolución fue la inspección ocular realizada en el predio ubicado sobre calle De La Peña al 300. Allí, la magistrada constató que el emprendimiento nunca superó la etapa inicial de ejecución y que en el terreno solo había excavaciones y estructuras de cimentación, sin indicios de avances en la construcción.
La sentencia también evaluó el impacto emocional que provocó el incumplimiento. Las pericias incorporadas al expediente concluyeron que la frustración del proyecto inmobiliario generó una importante afectación psicológica, agravada por el valor simbólico que tenían los fondos invertidos, provenientes de la herencia de su padre.
En ese sentido, la jueza consideró que la conducta de la empresa profundizó el duelo de la demandante y le ocasionó angustia, impotencia y desconfianza al sentirse defraudada.
Como parte de la reparación, el fallo ordenó restituir el capital abonado, compensar los alquileres que la mujer dejó de percibir durante los años de demora e indemnizarla con seis millones de pesos por daño moral.
La resolución, que aún no se encuentra firme, también tuvo en cuenta que la empresa fue declarada rebelde durante el proceso judicial al no comparecer oportunamente para ejercer su defensa. Con este pronunciamiento, la Justicia reconoció tanto el perjuicio económico como el daño emocional sufrido por la compradora tras el incumplimiento del proyecto inmobiliario.



































