Kelley Mack, recordada por su papel de Addy en la reconocida serie The Walking Dead, falleció a los 33 años tras enfrentar una dura batalla contra un glioma, un tumor que afecta el cerebro y la médula espinal. La noticia fue confirmada por su hermana a través de redes sociales.
Según relató su familia, Mack murió en paz el sábado por la noche en su ciudad natal, Cincinnati, acompañada por su madre Kristen y su tía Karen. Además, informaron que se realizará un homenaje en su memoria el próximo 16 de agosto en Ohio.
“Quisiera que todos sepan cuánto los amaba. Y como su hermana, quiero que también sepan cuán valiente fue al dar ese último salto para reunirse con Dios. Estoy increíblemente orgullosa de ella”, expresó su hermana en la emotiva despedida.
A lo largo de su carrera, Kelley Mack dejó su huella en diversas producciones, incluyendo series como 9-1-1 (2019) y Chicago Med (2022), así como en los cortometrajes Unusual Suspects (2015), Not Your Average Joe (2016) y Unscrewed (2016). Su legado artístico quedará grabado en la memoria de sus seguidores y de la industria.
“Con una tristeza inmensa compartimos la partida de nuestra querida Kelley. Una luz intensa y apasionada que ahora trasciende hacia el más allá”, finalizó el comunicado familiar.
