El partido de vuelta por los octavos de final de la Copa Sudamericana entre Independiente y la Universidad de Chile fue cancelado tras una batalla campal entre hinchas que dejó un saldo de al menos diez personas heridas y noventa detenidos. La Conmebol canceló oficialmente el encuentro por la violencia desatada en las tribunas del estadio Libertadores de América.
Según pública Noticias Argentinas, el caos comenzó cuando seguidores de la U. de Chile, ubicados en la tribuna alta, comenzaron a arrojar proyectiles como palos, botellas y butacas hacia los hinchas de Independiente que se encontraban en la parte baja, lo que desató una feroz respuesta de la barra local.
Una vez más el fútbol en Argentina vuelve a ser noticia, pero no por el buen juego sino por lo tan desorganizado y especialmente violento que puede convertirse un deporte que levanta pasiones, por lo visto a niveles viserales y miserables.
























