La fascinación por el espacio que comenzó en la infancia hoy está a punto de convertirse en un título universitario con proyección internacional. Luján Leal de Ibarra, joven oriunda de Comodoro Rivadavia, se encuentra en la recta final de la carrera de Ingeniería Aeroespacial en Estados Unidos, donde proyecta graduarse en mayo de 2026 con honores, un campo menor en Astrofísica y formación complementaria como piloto privado.
Su vocación no fue repentina. Desde chica, el interés por el cosmos creció de forma constante, alimentado por la cultura popular y el acompañamiento familiar. La película Apolo 13 marcó un antes y un después, al igual que regalos clave como un telescopio, que terminaron de consolidar una curiosidad que nunca se apagó.
“Creo que siempre estuvo ese interés, pero si tengo que pensar en un momento concreto, probablemente fue ver Apolo 13”, recordó Luján. Desde entonces, la matemática, la física y la química se convirtieron en aliadas naturales durante su etapa escolar, allanando el camino hacia las ciencias exactas.
A los 18 años tomó una decisión trascendental: mudarse a Estados Unidos para estudiar Ingeniería Aeroespacial. Hoy, con 22 años, ya completó tres años de carrera y transita la segunda mitad del cuarto. “Elegí la ingeniería que me parecía más acertada para poder ir al espacio”, explicó, remarcando que la formación apunta a comprender la lógica del vuelo y los sistemas espaciales, más allá del pilotaje.
El sueño de convertirse en astronauta, aclara, está lejos de ser sencillo. El acceso a agencias como la NASA o a grandes empresas privadas exige posgrados, alta especialización, dominio de idiomas y una cuota inevitable de azar. En su caso, además del inglés, habla ruso, una herramienta que suma en un ámbito altamente competitivo.
“No hay un camino único. Es súper complicado y muy competitivo. Generalmente se necesita un máster y hablar varios idiomas”, detalló. Al mismo tiempo, destacó que la expansión del sector aeroespacial abre múltiples oportunidades laborales, impulsadas por compañías como SpaceX, que trabajan tanto en misiones tripuladas como en transporte y mantenimiento de tecnología espacial.
Actualmente radicada en Colorado, Luján planea regresar a la Argentina por un breve período antes de retomar el último semestre en enero. Con la graduación prevista para mayo de 2026, ya piensa en continuar su formación con un posgrado a partir de agosto.
Más allá del anhelo de llegar al espacio, remarca que el crecimiento de la industria en Estados Unidos ofrece un abanico amplio de salidas laborales. “Hoy podés trabajar en la industria mecánica, electrónica o aeroespacial. Hay muchísimo movimiento”, afirmó.























