Terminator, Astroboy y Optimus. Tres personajes de mundos completamente distintos que Javier Milei utilizó para explicar su visión sobre el futuro de la inteligencia artificial. Durante su exposición en Nueva York, el Presidente recurrió al cine, al manga japonés y a la tecnología de Tesla para graficar las diferencias culturales que, según planteó, existen frente al avance de los robots y la IA.
La primera referencia fue Terminator, la saga de ciencia ficción en la que las máquinas terminan enfrentándose contra los seres humanos. Milei utilizó ese universo como ejemplo de la mirada negativa que, según su planteo, predomina en Occidente sobre los robots.
“Nos asusta con Terminator para someternos al Gran Hermano”, sostuvo el Presidente al cuestionar las regulaciones que, desde su perspectiva, aparecen como respuesta al temor generado por el avance de la inteligencia artificial.
Después cruzó el Atlántico y llevó su comparación hasta Japón. Astroboy, el androide creado por Osamu Tezuka, apareció como el ejemplo opuesto: un robot presentado desde una perspectiva positiva y capaz incluso de experimentar emociones humanas.
“Si ustedes miran las culturas de Oriente, los robots son buenos. No sé, Astroboy, por decir algo. En Occidente, los robots son malos, Terminator”, explicó Milei.
Pero la referencia más cercana al presente fue Optimus, el robot humanoide desarrollado por Tesla. Después de mencionar al personaje, el Presidente dejó una frase que llevó la discusión desde la ficción hacia la tecnología que ya está siendo desarrollada: “Yo quiero tener un Optimus Tesla”.
Las tres referencias le sirvieron para sostener su postura sobre el desarrollo de la IA. Milei afirmó que la tecnología se acerca a niveles de ciencia ficción y que podría generar un cambio de paradigma incluso superior al de la Revolución Industrial.
Frente a ese escenario, defendió que el sector privado tenga un papel central en el desarrollo tecnológico y cuestionó las políticas que buscan controlar o limitar ese avance. “Nosotros creemos en el desarrollo y en la capacidad del propio mercado de ofrecer soluciones creativas, en lugar de elegir y prohibir”, sostuvo.
Así, en pocos minutos, el Presidente pasó de un robot asesino del cine de los años 80 a un androide japonés que representa una mirada amigable sobre la tecnología y terminó hablando de un robot humanoide que Tesla busca convertir en un producto real.






























