Política

Denuncian a Adorni por los milonarios viajes al exterior y lo acusan de convertise en lo que criticaban «la casta»

En un gobierno que hizo del ajuste fiscal y la austeridad su bandera principal, los traslados de funcionarios y sus acompañantes se convirtieron en uno de los blancos favoritos de la crítica pública y opositora. Manuel Adorni, figura omnipresente en los medios desde los inicios de la gestión libertaria, no escapó a esa lupa.

El vuelo a Nueva York: “Quería que me acompañe”

A fines de febrero de 2026, Javier Milei encabezó una comitiva a Estados Unidos para participar en la **Argentina Week**, un evento orientado a captar inversiones extranjeras. El avión presidencial (Tango o ARG-01) llevó a la delegación oficial, que incluía a varios funcionarios clave. Entre ellos, y visible en fotos de la visita a la tumba del rabino Menachem Mendel Schneerson en Nueva York, apareció Bettina Angeletti, esposa de Adorni.

La imagen desató una tormenta en redes y medios: ¿por qué una persona que no ocupa cargo público viajaba en la aeronave oficial? La oposición exigió explicaciones y hasta informes sobre el uso de recursos estatales.

Adorni salió a responder en varias entrevistas (incluida una tensa con Eduardo Feinmann en A24). Su versión fue la siguiente:

– Bettina ya tenía un pasaje comprado por su cuenta para viajar a Nueva York (o Miami, según las versiones) el 26 de febrero, valuado en unos US$5.348.
– Un cambio de agenda presidencial modificó los planes.
– Él “quería que me acompañe” porque “tengo un trabajo muy sacrificado”, “vengo a deslomarme una semana en Estados Unidos” y necesitaba a su “compañera de vida” a su lado.
– Presidencia (en alusión a Karina Milei, quien coordina los viajes) la “invitó” a sumarse al vuelo oficial.
– Insistió en que no hubo costo adicional para el Estado: el avión ya iba lleno o casi lleno, por lo que incluirla no implicó gasto extra. Además, ella pagó sus viáticos, estadía y regreso por su cuenta.

La explicación no calmó las aguas. Críticos la tildaron de insólita y caradura: ¿por qué el Estado debe facilitar el deseo personal de un funcionario de alto rango? ¿Es razonable que la esposa de un jefe de Gabinete viaje gratis en el Tango solo porque “quería acompañarlo”? Incluso algunos sectores libertarios y periodistas afines cuestionaron el privilegio. El episodio dejó frases virales como “deslomarme” y “quería que me acompañe”, que se convirtieron en memes instantáneos.

El jet privado a Punta del Este: el feriado de Carnaval

Casi en paralelo (o superpuesto en el debate mediático), estalló otra controversia: un viaje familiar durante el feriado de Carnaval a Punta del Este, Uruguay. Según revelaciones periodísticas (principalmente de Sebastián Lacunza en El Destape y otros medios), Adorni, su esposa y al menos un amigo (el periodista Marcelo Grandio) habrían volado en un **Honda Jet** privado (matrícula LV-HWA, operador Alpha Centauri).

– El tramo ida y vuelta habría costado alrededor de US$10.000 (unos US$5.800 por tramo en una aeronave de alta gama para 5-7 pasajeros).
– El viaje ocurrió entre el 12 y el 17 de febrero de 2026.
– Cuando le preguntaron directamente, Adorni evitó dar detalles: “Yo fui a Punta del Este, pero de mi vida privada no hablo”.

El silencio oficial contrastó con la indignación pública: en un contexto de ajuste fuerte, recortes y discursos contra la “casta”, un funcionario de primera línea optando por un jet privado para un fin de semana familiar generó acusaciones de hipocresía. Se presentaron al menos dos denuncias penales por el caso del avión presidencial, y el de Punta del Este se sumó al combo de cuestionamiento.

El contexto y el saldo

Ambos episodios se leen como síntomas de una tensión clásica en la gestión Milei: la prédica de austeridad choca con decisiones que muchos perciben como privilegios de la nueva élite en el poder. Adorni, que pasó de vocero a jefe de Gabinete, se convirtió en el blanco perfecto: visible, mediático y con frases que prestan al ridículo.

Mientras tanto, él defiende que no hubo malversación de fondos públicos y que su vida privada no es materia de escrutinio estatal. La oposición, en cambio, los usa como ejemplo de “doble discurso”. Lo cierto es que, en marzo de 2026, los viajes de Adorni y su esposa siguen dando que hablar, alimentando el debate sobre quiénes pueden (o deben) disfrutar de los beneficios del Estado en tiempos de crisis.

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