El exgobernador de Entre Ríos Sergio Urribarri fue detenido durante la madrugada y trasladado a la Unidad Penal N°1 de Paraná, donde comenzó a cumplir la condena de ocho años de prisión por delitos de corrupción, luego de que quedara firme la sentencia en su contra.
Urribarri, de 67 años, fue arrestado en su domicilio de Concordia por efectivos de la Policía de Entre Ríos. Desde allí fue trasladado unos 280 kilómetros hasta Paraná, después de que el Tribunal de Juicio ordenara su inmediata detención tras el rechazo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación al último recurso presentado por su defensa.
La medida también alcanzó a Juan Pablo Aguilera, cuñado del exmandatario, y a Pedro Báez, quien fue ministro de Comunicación durante su gestión. Los tres condenados fueron derivados a la penitenciaría de la capital entrerriana.
Antes de que se concretara el operativo, la defensa de Urribarri había solicitado que pudiera cumplir la pena bajo prisión domiciliaria. El pedido se fundamentó en distintas afecciones físicas y de salud mental, entre ellas estrés postraumático, hipertensión y problemas cardíacos.
El Tribunal de Juicio rechazó esa solicitud al considerar que los argumentos presentados no acreditaban motivos suficientes para impedir que el exgobernador cumpliera la condena en un establecimiento penitenciario.
La sentencia contra Urribarri había sido dictada en 2022, cuando fue condenado por los delitos de negociación incompatible con la función pública y peculado. La investigación determinó un esquema mediante el cual se habrían desviado fondos públicos hacia empresas vinculadas con su entorno familiar a través de contratos de publicidad oficial simulados entre 2010 y 2015.
Con el rechazo del último recurso ante la Corte Suprema y la orden de detención, la condena quedó firme y Urribarri ingresó finalmente a prisión para comenzar a cumplir los ocho años establecidos por la Justicia.
