Soledad Cañumil, integrante de las ONG Socorristas en RED y Socorro Rosa Rabiosa, dijo al programa radial Actualidad 2.0 que, desde el año 2017 y hasta el día de hoy, en Comodoro Rivadavia se incrementó exponencialmente el número de consultas de mujeres por interrupción voluntaria del embarazo, es decir, mujeres que desean abortar. En lo que va del año, según dijo la entrevistada, en la ciudad petrolera se sistematizaron 400 acompañamientos.La referente de las ONGS Socorristas en Red y Socorro Rosa Rabiosa conversó con el programa radial Actualidad 2.0 y se refirió al envío del proyecto del aborto al Congreso de la Nación por parte del presidente Alberto Fernández. Cañumil criticó la objeción de conciencia, mediante la cual los médicos pueden negarse a practicar un aborto. En este sentido, pidió que “en la ley esto se contemple porque sería uno de los puntos que lograría que en la práctica no se termine garantizando el aborto”.
“Desde 2017 van creciendo los casos de mujeres que consultan por la interrupción del embarazo. Nosotros recibimos entre 5 y 10 llamados diarios de mujeres que no obtienen asistencia. En lo que va del año, los acompañamientos en grupo son alrededor de 400”, reveló la entrevistada.
Además, señaló que “siempre se han incrementado las consultas, desde 2017 hasta hoy. Hoy recibimos entre 5 y 10 llamados diarios. Es un montón. En términos de acompañamientos que hemos realizado como grupo fueron alrededor de 400, lo que habla de una posibilidad de que muchas están conociendo de poder abortar de manera segura, con medicamentos, en su casa, sin riesgos, con autonomía», graficó la mujer.
Respecto al proyecto del aborto enviado por el presidente Alberto Fernández al Congreso de la Nación, Cañumil destacó que es muy similar al proyecto elaborado durante la campaña por el aborto legal, seguro y gratuito pero advirtió que el tema de la objeción de conciencia es algo que puede traer problemas a futuro. «Es lo que permite a los médicos a negarse a realizar una práctica. El tema es que generalmente se objeta conciencia en lo que tiene que ver con derechos sexuales y no reproductivos. Nadie objeta conciencia para decir que no realiza una operación de rodilla. Sin embargo, para una ligadura de trompas o la interrupción del embarazo muchos profesionales objetan conciencia. Esto es una dificultad porque impide la garantía de derechos», planteó Soledad Cañumil.























