Conocimiento

Investigadores buscan responder qué puede enseñarnos la ballena Sei sobre el Alzheimer

La ballena sei, una de las especies más grandes y esquivas del océano, podría estar guardando un secreto valioso para la ciencia médica humana. En las aguas frías del Golfo San Jorge, en la Patagonia argentina, un equipo de investigadores argentinos y chilenos explora cómo este cetáceo puede iluminar uno de los enigmas más complejos de la neurología contemporánea: la enfermedad de Alzheimer.

La iniciativa surge de una colaboración entre el Grupo de Cetáceos del Golfo San Jorge y el equipo liderado por la Dra. Patricia Cogram, del Laboratorio de Genética Evolutiva de la Universidad de Chile. Utilizando pequeñas muestras de piel obtenidas de manera no invasiva de ballenas sei (Balaenoptera borealis), los científicos buscan generar modelos celulares en laboratorio. El objetivo es analizar cómo ciertas mutaciones genéticas —similares a las asociadas con el Alzheimer en humanos— se comportan en estas ballenas de gran tamaño y longevidad.

Las ballenas, especialmente las de gran porte como la sei (que puede superar los 18 metros y vivir varias décadas), presentan tasas notablemente bajas de cáncer y, en algunos casos, parecen resistir procesos neurodegenerativos que afectan a humanos y otros mamíferos. Este fenómeno ha impulsado estudios comparativos en cetáceos, donde mecanismos de reparación genética, control inflamatorio o resiliencia celular podrían explicar su resistencia a enfermedades asociadas al envejecimiento.

En este caso específico, el enfoque se centra en mutaciones que en personas incrementan el riesgo de Alzheimer, pero que en las ballenas podrían activar vías protectoras distintas. A partir de biopsias mínimas de piel —un procedimiento que minimiza el impacto en los animales—, los investigadores cultivan células para observar su respuesta a nivel molecular. Esta aproximación representa un puente innovador entre la biología marina y la biomedicina humana, aprovechando la evolución extrema de los cetáceos como “modelo natural” para entender patologías complejas.

El proyecto no sería posible sin una red de colaboración sólida. Los investigadores agradecen especialmente a @generislabs por su apoyo técnico y científico, así como a @alestepatagonia, @habitantesdelmar y @toninabuceo por la logística esencial en las salidas náuticas. Estas organizaciones permiten el avistaje, la aproximación segura y la obtención ética de las muestras en un entorno remoto y desafiante como el Golfo San Jorge, donde la ballena sei ha mostrado un regreso notable en los últimos años tras décadas de escasez.

Aunque los resultados preliminares aún están en desarrollo, el estudio abre una ventana intrigante: ¿qué lecciones de resiliencia neuronal nos puede ofrecer un animal que recorre océanos enteros y vive lo suficiente para desafiar muchas de las vulnerabilidades del envejecimiento mamífero? En un mundo donde el Alzheimer afecta a millones sin cura definitiva a la vista, respuestas inesperadas podrían llegar desde las profundidades patagónicas, llevadas por una de las criaturas más imponentes del planeta.

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