Este 7 de septiembre se cumplen 30 años del fallecimiento de Don Julio Antieco, quien fuera el creador de la bandera mapuche-tehuelche a partir de la gestión con varias comunidades mapuches de la región. Si bien la bandera fue diseñada en 1986, a partir de la Ley 4072, la legislatura del Chubut la reconoció en 1995 como el “símbolo y emblema de las Comunidades Aborígenes de la Provincia” y el Ministerio de Educación Argentino reconoció su oficialidad, permitiendo su izamiento en varias escuelas de la región.
El decreto 1820, aprobado en 1994 por el entonces gobernador de la provincia, Carlos Maestro, estableció el reconocimiento de Julio Antieco como el “creador del emblema de las comunidades aborígenes de la provincia del Chubut”, a la vez en que autorizaba el izamiento de la bandera mapuche-tehuelche el 7 de septiembre, fecha que coincide con el fallecimiento de Antieco.
En este sentido, desde las 9 hs será izada en el Museo Ferroportuario y posteriormente en el Cerro Chenque de Comodoro Rivadavia.
Una victoria social y cultural
Julio Antieco nació el 19 de julio de 1929 en Costa del Lepá, Departamento de Cushamén y fue descendiente directo del cacique Manuel Zenón Antieco y de Juana Leguiman, ambos perseguidos durante la invasión española de 1879, que los obligó a buscar refugio en Chile durante casi treinta años. “Es importante recordar su memoria”, cuenta Lucio, hijo del creador de la insignia que representa a los pueblos originarios del Chubut. A su vez, agrega que “si bien nuestros derechos hoy están constituidos, es importante tener un poco más de voz y que nos escuchen un poquito más”. Lucio explica que su padre “es un referente de todo el pueblo mapuche y, gracias a la lucha que el llevó adelante, se pudo reconocer al pueblo. Antes, parecía que los nativos estábamos desaparecidos o no existíamos”. La batalla social y cultural que Julio Antieco llevó adelante en el curso de años, explica su hijo, fue en el marco “del reclamo de las tierras, la no exclusión, de tener una identidad y de sobrevivencia sobre su pueblo. Nosotros estábamos excluidos de todo”.
Convocatoria a la comunidad
En 1987, Julio Antieco envió desde Costa del Lepá, una carta a sus hermanos mapuches en la que afirmaba que “he recapacitado que nuestro pueblo está desunido y he pensado que un emblema como una bandera, sería un vínculo de unidad y representaría a la comunidad mapuche en los distintos foros provinciales y nacionales. La Bandera tendría los colores utilizados en los camarucos, amarillo y azul, con una franja blanca en el medio y la inscripción del nombre de nuestro pueblo”.
Sueños y señales
Unos años más tarde, recordaba la situación en una breve autobiografía de su vida, publicada en 1993. “Nuestro Dios Padre todopoderoso puso en mi corazón y mi alma la inquietud de hacer notoria nuestra identidad mapuche, a través de un sueño que tuve, donde se me decía que yo debía plantar una caña. Pensé que sería que yo tenía que consultar con mis hermanos mapuches y decirles que empezaría a preparar la bandera, que a partir de hoy veremos flamear en este lugar. Esto empezó en 1987, donde convoqué a mis hermanos a través de una nota para comunicarles mi pensamiento de crear un emblema, como vínculo de unión entre hermanos y que nos representaría a cada una de las comunidades mapuches”, relata la autobiografía publicada por el entonces referente de los pueblos originarios de la Patagonia. En su escrito, Antieco afirma representar “a mis antepasados, mis hermanos mapuches, mis hijos, mis nietos y a todos los descendientes que pisen suelo chubutense, a quienes les pido que sepan defenderla para siempre”. El decreto 1820, aprobado en 1994 por el entonces gobernador de la provincia, Carlos Maestro, estableció el reconocimiento de Julio Antieco como el “creador del emblema de las comunidades aborígenes de la provincia del Chubut”, a la vez en que autorizaba el izamiento de la bandera mapuche-tehuelche el 7 de septiembre, fecha que coincide con el fallecimiento de Antieco.
























