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La servilleta que cambió la historia de Messi: el día que Jorge recibió la garantía que necesitaba para quedarse en Barcelona

La muerte de Jorge Messi, ocurrida este sábado 8 de agosto en Rosario, vuelve a poner el foco sobre algunos de los momentos decisivos que marcaron la historia de su hijo, Lionel. Entre ellos aparece una escena que se convirtió en una de las más famosas del fútbol mundial: la firma de una servilleta que terminó siendo la primera garantía para que el entonces adolescente continuara su camino en Barcelona.

A fines del año 2000, Lionel Messi tenía apenas 13 años y había viajado desde Rosario hasta España para probarse en el Barcelona. Su talento había causado una gran impresión durante los entrenamientos, pero la institución todavía no había confirmado su incorporación.

Para Jorge Messi, la espera comenzó a transformarse en un problema. Había acompañado a su hijo en aquel desafío y necesitaba una definición del club. Sin una respuesta concreta, la posibilidad de regresar a la Argentina empezó a tomar fuerza.

En ese contexto apareció Carles Rexach, entonces secretario técnico del Barcelona. El dirigente estaba convencido de que el club debía quedarse con aquel joven talento y decidió dar un paso que con el tiempo se volvería histórico.

La firma que quedó en una servilleta

El 14 de diciembre de 2000, durante una reunión en la que también participaron el representante Josep Minguella y el empresario Horacio Gaggioli, Rexach tomó una servilleta de papel y escribió un compromiso para garantizar que Barcelona incorporaría a Messi.

El texto dejaba asentado que el secretario técnico asumía la responsabilidad de fichar al joven rosarino pese a las opiniones contrarias que existían dentro del club.

Rexach, Minguella y Gaggioli firmaron aquel improvisado documento. No se trataba de un contrato ni tenía validez jurídica, pero para Jorge Messi representó algo mucho más importante en ese momento: una señal concreta de que Barcelona estaba dispuesto a apostar por su hijo.

Con esa certeza, las negociaciones continuaron y poco después llegaron los documentos oficiales que formalizaron la incorporación de Lionel al club catalán.

Barcelona también asumió el tratamiento hormonal que el futbolista necesitaba para completar su desarrollo. Lo que había comenzado con una prueba para un chico de 13 años terminó dando origen a una de las carreras más extraordinarias de la historia del fútbol.

Más de 25 años después, aquella servilleta permanece como uno de los símbolos más reconocibles de la historia de Lionel Messi. Y también como el recuerdo de una decisión que Jorge Messi necesitó tomar en uno de los momentos más inciertos del camino de su hijo: confiar en que aquella oportunidad en Barcelona podía cambiarlo todo.

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