Dos mujeres de Bahía Blanca debieron cambiar por completo sus planes de viaje después de que Aerolíneas Argentinas cancelara el vuelo que tenían previsto para una escapada de fin de semana a Buenos Aires. La solución que les ofreció la empresa resultó inviable: el nuevo vuelo de ida quedaba programado para después de la fecha en la que debían regresar.
Ante esa situación, las pasajeras tuvieron que comprar pasajes de ómnibus de urgencia y viajar durante toda la madrugada para poder llegar a destino. Además, perdieron una noche de alojamiento que ya habían abonado.
El conflicto terminó en la Justicia y fue analizado por el Juzgado de Paz de Viedma, luego de que los reclamos realizados por las mujeres no obtuvieran una solución. Durante el proceso, la aerolínea sostuvo que la cancelación se había producido por condiciones meteorológicas adversas y planteó como alternativas devolver el valor histórico del tramo cancelado o permitir un nuevo viaje abonando la diferencia de tarifa.
El juez consideró que las condiciones climáticas de aquella jornada podían hacer razonable la explicación de la compañía. Sin embargo, señaló que esa circunstancia, por sí sola, no alcanzaba para eximir a Aerolíneas Argentinas de responsabilidad.
Uno de los principales cuestionamientos estuvo relacionado con la falta de documentación. La empresa no presentó el parte de operaciones, el despacho del vuelo ni la decisión específica del comandante que habría determinado que el avión no despegara. Además, el tribunal detectó inconsistencias en registros oficiales que la compañía no logró explicar, pese a encontrarse en mejores condiciones para aportar la información necesaria.
La Justicia también cuestionó la respuesta que recibieron las pasajeras después de la cancelación. La reprogramación ofrecida fue considerada objetivamente inútil porque el vuelo de ida quedaba fijado para dos días después, cuando ya había pasado incluso la fecha prevista para el regreso.
A eso se sumó la forma en que la empresa comunicó la situación. Según la sentencia, el mensaje enviado a las pasajeras no explicó con claridad cuáles eran las alternativas disponibles y se limitó a derivarlas a los canales de atención, para luego ofrecer una reprogramación que no resolvía el problema.
Por los perjuicios ocasionados, el juzgado ordenó a Aerolíneas Argentinas pagar una indemnización integral. La resolución reconoció más de 107.000 pesos por daños patrimoniales, correspondientes al pasaje de micro y la noche de hotel perdida, y agregó 500.000 pesos por daño extrapatrimonial.
Además, la empresa deberá afrontar una multa civil de 700.000 pesos en concepto de daño punitivo. El tribunal consideró que la conducta desplegada frente a las pasajeras mostró una grave indiferencia hacia sus derechos como consumidoras y cuestionó que el conflicto se prolongara durante años mientras la compañía conservaba el dinero correspondiente a un servicio que finalmente no había prestado.
