El jueves 19 de febrero de 2026, en medio de un paro nacional convocado por la CGT y protestas frente al Congreso, la Cámara de Diputados de la Nación Argentina logró abrir la sesión especial para tratar el proyecto de reforma laboral (Modernización Laboral), que ya contaba con media sanción del Senado. El oficialismo de La Libertad Avanza, con el apoyo clave de aliados, alcanzó exactamente el quórum necesario: 130 diputados presentes en sus bancas, apenas uno por encima del mínimo de 129 requerido para deliberar.
La sesión comenzó pasadas las 14:15 horas, presidida por Martín Menem, en un clima de alta tensión con gritos, cruces verbales y denuncias cruzadas en el recinto. Afuera, manifestaciones y operativos de seguridad marcaron la jornada. El quórum no fue producto solo del bloque oficialista (que cuenta con alrededor de 95 integrantes), sino de un aporte decisivo de bloques provinciales y «dialoguistas», muchos de ellos vinculados a gobernadores de origen peronista o con diálogo fluido con el gobierno de Javier Milei.
Entre los principales responsables de ese aporte numérico clave se destacaron los diputados alineados con las provincias de Catamarca, Tucumán, Misiones y Salta:
Tucumán: Los tres diputados del bloque Independencia (Gladys Medina, Elia Fernández de Mansilla y Javier Noguera), responden directamente al gobernador Osvaldo Jaldo. Bajaron al recinto y fueron decisivos para alcanzar el número.
Catamarca: Tres legisladores vinculados al gobernador Raúl Jalil (incluidos Sebastián Nóblega y María Fernanda Ávila, del espacio Elijo Catamarca o ex Unión por la Patria), que recientemente se distanciaron del peronismo más duro. Su presencia generó fuertes reproches de la oposición.
Salta: Un bloque numeroso (alrededor de nueve diputados) alineado con el gobernador Gustavo Sáenz e Innovación Federal, que aportó bancas clave.
Misiones: Legisladores del Frente Renovador de la Concordia, respondiendo al gobernador Hugo Passalacqua (y al influyente Carlos Rovira), también colaboraron con su asistencia.
Estos bloques, junto a otros provinciales (como los de San Juan con Marcelo Orrego), fueron fotografiados y filmados por diputados opositores al ingresar al recinto, lo que desató acusaciones de «traición» desde Unión por la Patria y la izquierda. Figuras como Nicolás del Caño denunciaron que «quienes se sientan para dar quórum estarán votando a favor» de una ley calificada como «esclavista». Diputadas como Julia Strada y Agustina Propato apuntaron directamente a estos legisladores del norte, tildándolos de «comprados» o facilitadores del ajuste.
Impacto dentro del peronismo
Esta asistencia para habilitar el debate profundiza la fractura ya existente en el peronismo (principalmente en Unión por la Patria). Los gobernadores «dialoguistas» del norte (Jaldo, Jalil, Sáenz y Passalacqua) priorizan acuerdos con el gobierno nacional —posiblemente por coparticipación, obras o necesidades fiscales provinciales— sobre la línea opositora dura impulsada desde Buenos Aires o por sectores kirchneristas y sindicales.
El episodio genera un fuerte malestar interno: la bancada peronista acusó a estos mandatarios de «asegurar el quórum a Milei» y facilitar una reforma que, según la oposición, quita derechos laborales históricos. Hay advertencias de «arrepentimiento» y llamados a que «se laven la boca» en fechas simbólicas como el 24 de marzo. Esto erosiona la unidad del PJ, ya debilitado tras derrotas electorales y sin conducción clara, y fortalece la narrativa oficialista de que «el peronismo tradicional está dividido y algunos eligen el pragmatismo».
Funcionalidad al gobierno de Milei
Estos diputados resultan altamente funcionales al gobierno de Milei. Aunque muchos se presentaron en 2023 como opositores o peronistas, su comportamiento los convierte en aliados tácticos clave en momentos críticos. Proporcionan votos o presencias esenciales en sesiones ajustadas, sin que el oficialismo dependa solo de PRO, UCR o MID. Esta «Banelco parlamentaria» (como la califican críticos) permite al Ejecutivo avanzar en su agenda de reformas pese a no tener mayoría propia absoluta.
En resumen, la sesión del 19 de febrero mostró cómo gobernadores y diputados del norte peronista operan como sostén indirecto del mileísmo en el Congreso, priorizando gobernabilidad provincial sobre confrontación ideológica. Esto no solo habilitó el debate de la reforma laboral, sino que expuso las grietas profundas en la oposición y la capacidad del gobierno para tejer acuerdos transversales en un escenario de minoría legislativa. El desenlace de la votación (que se extendió por horas) definirá si esta dinámica se consolida o genera un costo político mayor para esos sectores peronistas disidentes.
























