Merlín tenía apenas seis meses, pero venía cargando encima el peso de un abandono brutal. Su caso salió a la luz después de que un vecino denunciara que el perro estaba viviendo en condiciones extremas. La Policía de la Seccional Quinta intervino de inmediato y notificó a la Unidad Fiscal Especializada en Actos de Maltrato Animal, a cargo del fiscal jefe Juan Carlos Caperochipi, que ordenó verificar la situación con urgencia.
Cuando personal policial y la Dirección de Veterinaria Municipal llegaron al lugar, se encontraron con un cuadro devastador: síntomas compatibles con moquillo avanzado, deshidratación, desnutrición y un riesgo de vida evidente. La propia tutora del animal no puso objeciones y pidió que se lo llevaran porque no podía hacerse cargo.
Merlín pasó dos días aislado en Veterinaria Municipal y luego fue derivado al cuidado de voluntarios de la UFE AyDA, que iniciaron estudios más profundos. El diagnóstico fue un golpe al pecho: erliquia nerviosa avanzada, una enfermedad grave que compromete el sistema nervioso y que, sin atención temprana, deja pocas chances de recuperación.
Durante diez días, Merlín fue transitado en el hogar de una voluntaria. Se pedía ayuda a la comunidad para sostener su tratamiento: controles constantes, medicación, comida especial, pañales y un cuidado casi artesanal que intentaba compensar años de desamparo en apenas un puñado de jornadas.
Por momentos, parecía que podía salir adelante. Pero el abandono extremo y el daño acumulado habían dejado marcas imposibles de revertir.
Merlín murió esta madrugada, acompañado por Silvina, la voluntaria que lo sostuvo hasta el último momento.
Su historia vuelve a encender una señal de alarma sobre el maltrato animal y la urgencia de denunciar a tiempo.























