Peter había sido adoptado y, tras la felicidad que significó encontrar un hogar, regresó nuevamente al dispensario. Desde el lugar remarcaron la importancia de respetar y acompañar adecuadamente el período de adaptación de los animales que llegan a una nueva familia.
Según explicaron, este proceso suele extenderse durante aproximadamente 15 días y requiere paciencia, seguimiento y control por parte de quienes adoptan. La creación de un ambiente armónico entre el animal y el resto de la familia resulta fundamental para favorecer su reinserción.
La situación adquiere especial importancia en animales que atravesaron experiencias de encierro o maltrato, ya que recuperar la confianza es un proceso que se construye día a día.
Desde el dispensario también advirtieron que una adopción no debería tomarse a la ligera, debido a que sacar a un animal de un entorno, incorporarlo a otro y posteriormente devolverlo puede generarle mayor estrés y nuevos traumas.
Por este motivo, llamaron a asumir la adopción con responsabilidad y recordaron que se trata de seres vivos y no de juguetes.
