Incentivos equivocados
Un evasor fiscal es favorecido con una ley que establece una moratoria calificada como caso paradigmático de uso particular de una ley. Un procesado ofrece a la justicia chubutense parte del botín que obtuvo delinquiendo para evitar la cárcel. Las escuelas permanecen cerradas invocando la crisis sanitaria mientras los casinos de la provincia, salvo los de Comodoro Rivadavia y Rada Tilly, obtienen autorización para funcionar. Puede que el insistente foco en la crisis sanitaria haga perder de vista los incentivos que estamos ofreciendo. Si cristalizan en formas habituales de hacer las cosas no podremos culpar a nadie más por lo que resulte.
La generación de riqueza apropiando recursos públicos de manera dolosa, redistribuyéndolos bajo criterios discrecionales o merced a compras públicas escasamente competitivas es propio de lo que se conoce como capitalismo rentístico. Su característica es la acumulación de capital por clientelas de sistemas políticos que transfieren recursos sin crear valor real para la sociedad. En esta configuración, la centralidad está en los sujetos o grupos accediendo a favores de tipo político, a asignaciones a menudo invocando razones sociales, a contratos con el estado y hasta a beneficios regulatorios arbitrarios.
Nuestras instituciones incluyendo los sistemas monetario y financiero, no promueven la generación de riqueza como resultado de identificar y explotar libremente necesidades y preferencias en mercados abiertos, incluso exteriores.
La creación de valor para los consumidores es lo que ofrece en esta configuración oportunidades al capital y el trabajo. El valor para el conjunto es la generación de empleo, la ampliación de la producción y el acceso a mayores niveles de consumo. Usualmente se refiere a esta configuración de las relaciones sociales como capitalismo competitivo. Esto no implica la inexistencia de emprendedores, sino más bien la dudosa existencia de una trama que facilite sus iniciativas en la región.
Hemos referido antes al momento histórico que presenciamos. Conjuga una tendencia de largo aliento signada por el estancamiento y declive del patrón de desarrollo que consolidó la región tal como la vivimos con la irrupción de un fenómeno que acelera procesos de enormes transformaciones. La economía regional estará en posición de recrear su patrón de desarrollo si es capaz incentivar en el tiempo iniciativas sobre nuevas actividades e inversiones en procesos de mercado signados por acelerados cambios. Desmontar los actuales, orientados a capturar rentas que son distribuidas entre clientelas políticas supone cambiar las reglas sociales que resultan de nuestro sistema político. Se trata de un desafío que trasciende la inmediatez, es de naturaleza necesariamente colectiva y requiere liderazgos renovados.























