Una ola gigante sorprendió a turistas y residentes en Santa Clara del Mar y Mar del Plata durante la tarde del 12 de enero, provocó la muerte de una persona y dejó más de treinta heridos. El impacto provocó la evacuación de playas y la intervención de los servicios de emergencia.
Eduardo Piacentini, licenciado en Ciencias de la Atmósfera y Matemático de la UBA, ex director del Departamento de Cambio Global del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), advirtió en diálogo con Infobae que el fenómeno aún se encuentra en estudio, pero que “una primera explicación pudiera ser debido no a un movimiento marino, sino a un efecto violento y de muy corta duración de diferencia brusca de presión entre la masa de aire superficial y la presión sobre la superficie del mar. Podría denominarse ‘meteotsunami’, pero no tiene al momento verificación científica”.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) define los meteotsunamis como grandes olas generadas por perturbaciones atmosféricas asociadas a tormentas intensas, cambios bruscos de presión y frentes fríos. A diferencia de los tsunamis tradicionales, que tienen origen en terremotos submarinos, los meteotsunamis se deben a fluctuaciones rápidas en la presión del aire que viajan sobre la superficie del océano. Estas perturbaciones pueden crear olas que se amplifican al llegar a zonas de plataforma continental poco profunda, bahías o entradas costeras.
Puede alcanzar alturas superiores a 1,80 metros y recorrer largas distancias, afectando extensos tramos de costa. La NOAA advierte que identificar un meteotsunami resulta complejo, ya que sus efectos pueden confundirse con los de las marejadas provocadas por el viento o con los tsunamis sísmicos.
Los meteotsunamis comparten similitudes con los seiches. Sin embargo, mientras estos últimos se producen en cuencas cerradas y dependen más del viento, los primeros responden principalmente a la presión atmosférica y se inscriben en la banda de frecuencia de los tsunamis. De acuerdo con la entidad, “los meteotsunamis son grandes olas que los científicos están empezando a comprender mejor”.
La dificultad para predecirlos radica en la necesidad de que los factores atmosféricos involucrados (dirección, velocidad, amplitud y periodicidad de la perturbación) coincidan de manera precisa, algo poco habitual en la costa argentina.
La explicación actual reconoce que los meteotsunamis pueden causar daños materiales y humanos, aunque suelen ser menos destructivos que los tsunamis sísmicos. Su frecuencia es baja en el litoral argentino, pero la comunidad científica sigue investigando las condiciones que los originan y los riesgos que suponen para las zonas costeras.
Fuente: Infobae
























