Una escena digna de un guion policial sacudió las rutas de Entre Ríos: una empleada pública fue sorprendida con un botín tecnológico valuado en 25 millones de pesos, camuflado en los pliegues de su Volkswagen Taos tras volver de Paraguay.
El control parecía uno más dentro del esquema de seguridad desplegado por la policía entrerriana, bajo la órbita del ministro Néstor Roncaglia. Cerca de las 9 de la mañana, los uniformados detuvieron la marcha del vehículo, conducido por una mujer de 54 años que viajaba acompañada por otra de 22. Ambas regresaban de Paraguay rumbo a la provincia de Buenos Aires.
Nada desentonaba hasta que un oficial abrió el baúl. En apariencia estaba vacío, pero un detalle en la tapicería del lateral izquierdo delató el engaño. Al removerla aparecieron cajas blancas de una reconocida marca de smartphones. El operativo escaló rápido y la requisa siguió bajo el capot: otros cien equipos estaban escondidos sobre el motor y en los laterales.
La mercadería, comprada a muy bajo precio en territorio paraguayo y cruzada sin intervención aduanera, fue valuada en más de 25 millones de pesos. Ambas mujeres quedaron imputadas, aunque recuperaron la libertad.
























