La atmósfera en la Casa Rosada hoy no fue de protocolo, sino de hermetismo absoluto. En un hecho sin precedentes recientes, el Gobierno Nacional decidió prohibir el ingreso de los periodistas acreditados al palacio de gobierno, coincidiendo con la llegada de Peter Thiel, el influyente y polémico magnate de Silicon Valley y fundador de Palantir, para una reunión privada con el presidente Javier Milei.
Una sala de prensa vacía por «seguridad»
Desde temprano, el acceso habitual para los cronistas de exteriores se convirtió en un muro. La orden, emanada tras una denuncia de la Casa Militar contra periodistas de televisión por presunto «espionaje ilegal» al grabar pasillos internos, escaló hasta la inhabilitación total de la Sala de Periodistas.
Incluso se reportó la baja de los accesos biométricos (huellas dactilares) para los trabajadores de prensa, una medida que los acreditados calificaron como un «cepo informativo» preventivo ante la visita del empresario tecnológico.
La llegada del «Señor de los Datos»
Mientras los movileros permanecían detrás de las vallas en Plaza de Mayo, un convoy de camionetas negras ingresaba por la explanada de la calle Rivadavia. Dentro iba Peter Thiel, el hombre que maneja los hilos de la inteligencia de datos a nivel global y un referente del pensamiento libertario que Milei admira profundamente.
¿Qué se discutía tras los muros?
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Seguridad Nacional: El interés de Palantir en proveer sistemas de vigilancia y análisis de datos al Estado argentino.
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Salto Cuántico: La visión de Santiago Caputo sobre la modernización de la inteligencia interna.
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Inversiones Tech: La posibilidad de que Argentina funcione como un «laboratorio» para experimentos de IA.
Entre el posteo y el silencio
El clima de hostilidad hacia la prensa fue ratificado por el propio Presidente en sus redes sociales, donde tildó a los periodistas de «basuras repugnantes» y «delincuentes» en relación a la filtración de imágenes de la estructura de la Casa Rosada.
«La responsabilidad por la seguridad del país está por encima de la libertad de circulación dentro del palacio», deslizaron fuentes oficiales para justificar el blindaje.
Un cierre de jornada con gusto amargo
Al caer la tarde, la reunión con Thiel concluyó con el mismo misterio con el que empezó. No hubo comunicado oficial, no hubo foto de familia en el Salón de los Bustos con la prensa presente, y no hubo respuestas a las preguntas de los cronistas que, por primera vez en décadas, tuvieron que cubrir la actividad oficial desde la vereda.
La crónica de hoy no trata solo de una visita empresarial de alto nivel; queda registrada como el día en que la Casa Rosada se volvió opaca, dejando el derecho a la información en una pausa indefinida bajo el argumento de la seguridad nacional y la tecnología de punta.
