Comodoro

Un ícono de la noche comodorense salió a la venta y crece la incógnita sobre el futuro del boliche

Uno de los boliches más emblemáticos de Comodoro Rivadavia, testigo de noches interminables, recitales, egresos y celebraciones que marcaron generaciones, fue puesto oficialmente a la venta. El espacio, actualmente en funcionamiento como salón de multieventos, aparece en el mercado inmobiliario y abre un signo de pregunta sobre el destino de un lugar cargado de historia nocturna y cultural.

Ubicado en una zona estratégica de alta circulación, sobre avenida Rivadavia, el inmueble cuenta con una infraestructura de gran escala: más de 2.500 metros cuadrados cubiertos, distribuidos en varios niveles y subsuelo, con cocina industrial equipada, barras, cava de vinos, pasarela eléctrica, sectores de esparcimiento, oficinas y hasta departamentos. A eso se suma un terreno de 1.500 m² y un sistema de luces y sonido totalmente operativo, pensado para espectáculos y eventos masivos, asegura la inmobiliaria encargada de promocionar el lugar.

La noticia no llega sola. El actual propietario también decidió poner a la venta otro boliche histórico de la ciudad: Gigante, un nombre que resuena fuerte en la memoria colectiva de Comodoro. Dos espacios, dos épocas, miles de historias compartidas bajo luces estroboscópicas y música a todo volumen.

La doble operación inmobiliaria marca algo más que una transacción comercial: suena a fin de ciclo. Para muchos, es el cierre simbólico de una etapa dorada de la noche local; para otros, una oportunidad de reconversión y nuevos usos.

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