Tras una sesión extendida este viernes 27 de febrero, el Senado de la Nación sancionó definitivamente la Ley de Modernización Laboral, impulsada por el gobierno de Javier Milei. El proyecto, que ya tenía media sanción del Senado desde el 12 de febrero, regresó con modificaciones de Diputados (entre ellas la eliminación del polémico artículo 44 sobre licencias por enfermedad) y fue aprobado con 42 votos a favor y 30 en contra, convirtiéndose en ley.
La norma introduce cambios en indemnizaciones por despido, régimen de vacaciones, banco de horas, fondo de cese laboral, flexibilización de convenios colectivos y derogación de estatutos especiales, con el objetivo de reducir la informalidad laboral (que alcanza al 43 % de los asalariados según el INDEC) y bajar la litigiosidad. El oficialismo celebró la sanción como un paso histórico para generar empleo registrado y atraer inversiones.
El aporte decisivo de la UCR y figuras como Luis Juez
El bloque de la «Unión Cívica Radical» fue clave para alcanzar el quórum y la mayoría. Senadores radicales como Maximiliano Abad, Eduardo Vischi, Carolina Losada, Rodolfo Suárez y otros votaron a favor. El presidente del bloque radical, Eduardo Vischi, defendió la iniciativa como “necesaria para la Argentina de hoy” y para facilitar la registración de trabajadores, aunque dejó abierta la posibilidad de revisar en el futuro aspectos como el costo de las licencias médicas.
El apoyo del senador cordobés, Luis Juez (bloque Frente Cívico de Córdoba) fue señalado como “determinante” para el éxito del proyecto. Su voto positivo, junto al de otros dialoguistas, permitió al oficialismo sellar la sanción sin mayores contratiempos.
La senadora chubutense Andrea Cristina respaldó la ley
La senadora por Chubut, Andrea Cristina (PRO) votó afirmativamente y justificó su posición durante el debate. “Es una ley importante, una propuesta concreta para un problema estructural”, afirmó, refiriéndose a la alta informalidad laboral que afecta especialmente a los jóvenes. Destacó la eliminación del artículo 44 —al que ella misma se había opuesto en la sesión anterior— y subrayó que la reforma moderniza la legislación sin tocar derechos básicos como jornada laboral, vacaciones, horas extras ni aguinaldo. “Facilita la registración, reduce burocracia y limita la industria del juicio”, señaló, y celebró que genere “certidumbre en el costo laboral” para atraer inversores.
Fuertes críticas del senador Carlos Linares
En contraste, el senador chubutense, Carlos Linares (Justicialista) votó en contra y cuestionó duramente el proyecto. Ya tras la media sanción había advertido que se trataba de un tratamiento “exprés” sin debate suficiente con empresarios, trabajadores y sindicatos. “Es una ley retroactiva, creadora de desempleo”, afirmó en declaraciones previas, y sostuvo que “a nivel personal le conviene al empresario, pero a nivel humano es una traición”.
Linares anticipó que, si Diputados modificaba el texto (como finalmente ocurrió), el proyecto regresaría al Senado, dando “una oportunidad para rever la posición”. Aunque estaba anotado como orador en la sesión de ayer, finalmente bajó su intervención, al igual que otros senadores. Criticó que la norma pueda generar más litigiosidad y llamó a gobernadores y legisladores a revisar su postura ante el impacto en millones de trabajadores.
La sesión se desarrolló en medio de protestas sindicales frente al Congreso (CGT y organizaciones de izquierda) que calificaron la reforma de “inconstitucional” y “esclavista”. Ahora la ley entra en vigencia, aunque se esperan recursos judiciales por parte de la oposición.
Con esta sanción, el Gobierno logra uno de sus objetivos centrales en materia laboral tras meses de negociaciones con los bloques dialoguistas.






















