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Recorriendo vidas y paisajes

Entre las escuelas de frontera, una: La Escuela del plebiscito en Trevelin

por Lic. mónica menvielle

Cada 14 de marzo se recuerda en Argentina el Día de las Escuelas de Frontera, una fecha que invita a reconocer la tarea, muchas veces sacrificada, de los docentes que trabajan en lugares alejados. Entre todas esas instituciones que representan las regiones más apartadas del país, hay una que guarda un hecho singular que terminaría influyendo en la definición de los límites de la Patagonia: la Escuela Histórica N.º 18 de Trevelin, en la provincia del Chubut. 

Para comprender lo ocurrido allí es necesario retroceder a fines del siglo XIX, cuando Argentina y Chile mantenían, desde hacía décadas, un conflicto por la delimitación de sus fronteras. El tratado firmado en 1881 establecía que la frontera seguiría las altas cumbres que dividen las aguas, pero en algunos sectores de la cordillera esa línea natural no coincidía. Esto  generó una disputa territorial que incluía el Valle 16 de Octubre y otros valles cordilleranos que hoy corresponden a localidades como El Bolsón, Lago Puelo, El Hoyo, Epuyén y Cholila, además de territorios donde actualmente se encuentran los parques nacionales Los Alerces y Lanín.

En aquellos años, durante sus exploraciones por la Patagonia, el Perito Francisco Moreno había recorrido numerosos valles cordilleranos y conocía bien su potencial. Según estudios históricos, él alentó la expansión de los colonos galeses hacia esa zona, porque su presencia consolidaría la ocupación argentina. Así, en el Valle 16 de Octubre, a orillas del río Corintos, surge un pequeño asentamiento conocido como Villa Repentina, habitado en gran parte por colonos galeses. En 1894 levantaron una capilla y poco después una escuela, la Escuela N° 18 que fue oficializada en 1895 y se convertiría en el centro de la vida comunitaria del lugar.

Ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo sobre los límites, ambos países decidieron recurrir al arbitraje del Reino Unido. Y en 1902 llegaron a la región los miembros de la Comisión de Límites encargada de estudiar el conflicto. El representante del Tribunal Arbitral británico era sir Thomas Holdich, acompañado por los delegados de cada país: el argentino Francisco Moreno y el chileno Hans Steffen.

Cuando la comisión arbitral británica recorrió el valle, encontró algo decisivo: una comunidad estable, y en el lugar, ya funcionaban servicios organizados por el Estado argentino, como una comisaría, una escuela, un correo y un pequeño puesto sanitario. Eso era exactamente lo que Argentina necesitaba demostrar. Holdich tomó una decisión poco habitual: consultar directamente a los pobladores. A partir de aquí podemos encontrar dos versiones del relato.

Holdich convocó a una votación entre los colonos galeses, los pobladores tehuelches y los habitantes chilenos del valle para conocer cuál era su voluntad respecto de la soberanía del territorio. Al finalizar la votación se realizó un acto sencillo y emotivo, donde el director de la escuela, Owen Williams, leyó una poesía en idioma galés y se entonaron varios cantos.

En otra versión, basada en la reseña realizada por el diario La Nación y una nota enviada por Steffen al gobierno chileno, un grupo de familias del valle organizó un té-concierto para agasajar a Holdich y a su comitiva en el modesto edificio escolar. Durante ese encuentro, los colonos galeses entregaron un documento firmado por todos ellos en el que solicitaban una pronta resolución del conflicto limítrofe. Su mayor deseo era que, el gobierno argentino pudiera otorgarles finalmente los títulos de propiedad de las tierras que habitaban.

Lo más probable es que haya sido una reunión donde se expresó la voluntad colectiva mediante la entrega de una nota firmada y, a su vez, una celebración comunitaria.

Con votación o sin ella, los habitantes del valle recuerdan este episodio como el “Plebiscito de 1902”, una muestra de la voluntad de sus pobladores. Y el resultado fue claro: la gran mayoría de los colonos eligió permanecer bajo la bandera argentina y solo seis personas decidieron abandonar la colonia y trasladarse a territorio chileno. Y esta ocupación efectiva de la Argentina en la región aportó un elemento fundamental para la decisión final del arbitraje.

Hoy, más de un siglo después, la Escuela N.º 18 se conserva como Monumento Histórico Nacional. Convertida en museo, continúa recibiendo visitantes que llegan hasta Trevelin para conocer el lugar donde una pequeña comunidad de frontera participó, con su decisión, en la construcción del mapa de la Patagonia.

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