El aumento de la morosidad de las familias comenzó a impactar en los resultados de las empresas que financian el consumo. En el último ejercicio, La Anónima registró una pérdida de $41.151 millones en su negocio financiero, principalmente por el fuerte incremento de los deudores incobrables de Tarjetas del Mar, la sociedad que administra la tarjeta propia de la cadena de supermercados.
Los cargos por deudores incobrables de Tarjetas del Mar pasaron de $13.297 millones a $48.675 millones en términos comparables, lo que representa un incremento real del 266%. El aumento de la cartera con dificultades de cobro terminó superando la mejora registrada en los ingresos del negocio financiero.
Durante el ejercicio, Tarjetas del Mar obtuvo ingresos netos por $26.197 millones, frente a los $18.931 millones del período anterior. Sin embargo, ese crecimiento quedó absorbido por el aumento de la incobrabilidad y por los $14.258 millones destinados a gastos comerciales y administrativos.
El resultado fue una pérdida de $41.151 millones durante los doce meses cerrados el 30 de junio, casi cuatro veces superior a la registrada en el ejercicio anterior. El balance fue aprobado el 7 de septiembre y refleja el impacto que tuvo el deterioro de la capacidad de pago de los clientes sobre el negocio de financiamiento de la compañía.
La situación se da en un contexto de aumento de la morosidad de los hogares. En junio, la irregularidad de las familias alcanzó el 12,8%, el nivel más alto de la serie publicada por el Banco Central desde 2010. La tendencia comenzó en noviembre de 2024 y avanzó desde entonces, con las tarjetas de crédito entre los segmentos más afectados.
El impacto resulta especialmente relevante para La Anónima porque su tarjeta está vinculada directamente al consumo cotidiano de los hogares. La compañía modificó sus políticas de otorgamiento de tarjetas y créditos y comenzó a refinanciar parte de la cartera en mora. Según informó la empresa, esas medidas empezaron a reflejar una mejora en las previsiones más recientes, aunque el balance anual todavía muestra el fuerte incremento del riesgo de cobro.
El deterioro también alcanza a otros sectores vinculados al financiamiento de los hogares. Los últimos datos disponibles indican que casi 6 millones de personas tenían algún tipo de atraso en sus obligaciones, mientras que la irregularidad de las familias se ubicó por encima de la registrada en el financiamiento destinado a empresas.
Fuente: LaPoliticaOnline





























