El rover Curiosity, uno de los proyectos más emblemáticos de la NASA, continúa recorriendo la superficie de Marte después de casi 14 años de misión, aunque las últimas imágenes revelan el importante desgaste que sufrieron sus ruedas tras miles de días atravesando el exigente terreno del planeta rojo.
Una reciente fotografía tipo selfie difundida por la agencia espacial estadounidense permitió observar con detalle cortes, grietas y perforaciones en las ruedas de aluminio del vehículo, producto de los más de 32 kilómetros recorridos desde su aterrizaje en el cráter Gale, el 6 de agosto de 2012.
Curiosity, el primer vehículo de exploración marciana impulsado con combustible nuclear, fue diseñado para investigar si Marte albergó condiciones aptas para la vida en el pasado. Durante su misión logró confirmar que el cráter Gale fue escenario de antiguos lagos y arroyos que pudieron haber sido habitables durante millones de años.
El rover, que pesa más de una tonelada, atravesó durante años zonas repletas de rocas filosas y pendientes pronunciadas, especialmente durante el ascenso al monte Sharp, una formación de 5,5 kilómetros de altura ubicada en el centro del cráter.
Desde hace varios años, la NASA y el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) realizan inspecciones periódicas del estado de las ruedas mediante las cámaras del propio vehículo. Las imágenes más recientes muestran un deterioro evidente, aunque desde la agencia aclararon que los daños forman parte del desgaste esperado para una misión de estas características.
«Las ruedas están acercándose a un hito de desgaste, pero es parte del ciclo de vida esperado y no cambia nuestros planes científicos», explicó Jim Erickson, jefe del proyecto Curiosity.
En la misma línea, Andrew Good, portavoz del JPL, aseguró que «los cortes en las ruedas del rover siempre se ven más desagradables de lo que realmente son» y sostuvo que el vehículo todavía dispone de suficiente capacidad para completar el resto de su misión.
El desgaste comenzó a detectarse pocos años después del aterrizaje, lo que llevó a los ingenieros a modificar las rutas del explorador para evitar sectores con rocas más agresivas e incorporar un sistema de control de tracción que adapta automáticamente la velocidad según el terreno.
La experiencia obtenida durante estos años también permitió mejorar el diseño del rover Perseverance, que llegó a Marte en 2021 con ruedas de mayor diámetro y una estructura reforzada para soportar mejor las condiciones del planeta.
Pese al evidente deterioro, Curiosity continúa operando con normalidad y sigue aportando información clave sobre la historia geológica de Marte. Para la NASA, la misión no solo permitió conocer que el planeta tuvo ambientes potencialmente habitables, sino que también representa un paso fundamental para el desarrollo de futuras exploraciones robóticas y humanas.






























