El gobierno del presidente Joe Biden tomará medidas en los próximos días para endurecer los requerimientos de pruebas diagnósticas para los viajeros que se dirigen hacia Estados Unidos, ya sea que estén vacunados o no, en medio de la propagación de la nueva variante ómicron del coronavirus.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades del país (CDC, por sus iniciales en inglés) señalaron el martes en un comunicado que ya trabajan para requerir que todas las personas que lleguen vía aérea al país se realicen pruebas diagnósticas de COVID-19 en las 24 horas previas a abordar sus vuelos. Actualmente, aquellos con esquema completo de vacunación pueden presentar un análisis realizado hasta tres días antes de su viaje.
El Gobierno está estudiando la posibilidad de exigir a los viajeros por vía aérea que se sometan a otra prueba en un plazo de tres a cinco días después de su llegada al país, dijeron las autoridades. Aunque los CDC no lo confirmaron, también barajan una “cuarentena posterior al viaje para cualquier viajero no vacunado” (entre las escasas excepciones que están habilitadas).
La nueva medida se produce apenas semanas después de que Estados Unidos abrió totalmente sus fronteras a viajeros extranjeros con esquema completo de vacunación, el pasado 8 de noviembre, e instituyera un sistema de análisis diagnósticos de dos etapas que otorgaba a aquellos viajantes con esquema completo de vacunación tiempo adicional para obtener una prueba diagnóstica antes de su llegada, mientras que a los pasajeros no inmunizados les obligaba a presentar una prueba de diagnóstico realizada menos de 24 horas antes de su vuelo.
Aún se desconoce mucho sobre la nueva variante —detectada en más de 20 países, pero aún no en Estados Unidos—, como el hecho de si es más contagiosa, si causa una enfermedad más grave o si puede eludir la protección que brindan las vacunas existentes.
Fuente: Infobae























