Un equipo de paleontólogos descubrió en Chubut restos fósiles de un saurópodo de unos 115 millones de años de antigüedad, cuyos huesos podrían aportar información sobre la evolución de los grandes dinosaurios que posteriormente habitaron la Patagonia.
El hallazgo comenzó a partir del aviso de una persona que había observado huesos en el lugar años atrás. Una primera recorrida permitió identificar algunas vértebras de la cola, un fragmento de fémur y otro hueso que podía corresponder a una tibia.
A partir de esos indicios se realizaron dos campañas paleontológicas durante marzo y abril, con excavaciones en distintos sectores. El trabajo permitió establecer que los restos no pertenecerían a un único animal, sino que corresponderían a dos ejemplares diferentes.
Entre los materiales recuperados se destaca un sacro acompañado por los huesos de la cadera, una pieza de particular relevancia porque hasta ahora no se había encontrado un conjunto de esas características correspondiente a un saurópodo en esa zona de Chubut.
La extracción de los fósiles contó con la colaboración de Vialidad Provincial, que aportó maquinaria y transporte para retirar los bloques de sedimento y trasladarlos hasta el Museo Paleontológico Egidio Feruglio, donde actualmente continúa el trabajo de preparación.
Un dinosaurio anterior a los grandes titanosaurios
Los restos corresponden a un saurópodo titanosauriforme, un grupo evolutivo anterior a los titanosaurios que posteriormente alcanzaron dimensiones extraordinarias en la Patagonia.
La antigüedad estimada de los fósiles, de unos 115 millones de años, los ubica aproximadamente 14 o 15 millones de años antes de Patagotitan, cuyos restos tienen alrededor de 101 millones de años.
Por las características observadas hasta el momento, el animal sería una forma más primitiva que los titanosaurios propiamente dichos. Los investigadores consideran que su estudio podría ayudar a comprender cómo se produjo la evolución hacia las formas gigantes que posteriormente dominaron los ecosistemas patagónicos.
El tamaño del ejemplar todavía es estimativo. El fémur recuperado mide aproximadamente 1,50 metros, frente a los 2,40 metros registrados en Patagotitan. A partir de esa referencia, se calcula que el dinosaurio habría alcanzado entre 10 y 15 metros de longitud y un peso cercano a las 15 toneladas.
La excavación todavía no terminó
Parte del esqueleto permanece enterrada en el sitio del hallazgo. Los investigadores identificaron, entre otros elementos, otro húmero y parte de una escápula, por lo que serán necesarias nuevas campañas para completar la recuperación.
La preparación de los fósiles continuará durante los próximos meses y posteriormente se realizará el estudio detallado del material. Recién a partir de ese trabajo podrá determinarse con mayor precisión la identidad y las características del animal y establecer si corresponde a una especie conocida o a un nuevo registro para la ciencia.
El sacro recuperado ya se encuentra en exhibición en el Museo Egidio Feruglio, mientras los especialistas continúan trabajando con el resto del material.
El estudio también permitirá reconstruir parte del ambiente en el que vivieron estos animales hace 115 millones de años. Los investigadores analizan los restos asociados para conocer la vegetación y otros organismos que formaban parte de aquel ecosistema, caracterizado por un ambiente más húmedo, con árboles, ríos, lagunas, peces y tortugas.






























