Una siesta puede ayudar a recuperar energía y mejorar la atención durante el resto del día, pero su duración y el horario en que se realiza son determinantes. Distintas instituciones especializadas en sueño coinciden en que extender demasiado ese descanso o hacerlo muy tarde puede terminar afectando el sueño nocturno.
Según la Sleep Foundation, las siestas de entre 10 y 20 minutos suelen favorecer la atención y permiten recuperar energía sin alcanzar etapas profundas del sueño. Esto último resulta importante porque despertarse durante esas fases puede generar la denominada “inercia del sueño”: sensación de aturdimiento, lentitud y menor claridad mental.
La recomendación coincide con especialistas consultados por EatingWell, quienes explican que durante las primeras horas de la tarde se produce un descenso natural del estado de alerta. Por ese motivo, muchas personas sienten sueño después del mediodía aunque hayan descansado durante la noche.
¿Hasta qué hora conviene dormir la siesta?
El horario también puede marcar la diferencia. La Sleep Foundation y la American Academy of Sleep Medicine (AASM) advierten que dormir demasiado tarde puede reducir la presión de sueño que el organismo acumula durante el día y dificultar posteriormente conciliar el sueño por la noche.
Por eso, las recomendaciones difundidas por la Sleep Foundation ubican el momento más conveniente para una siesta antes de las 14 o 15 hs, especialmente entre quienes suelen tener problemas para dormirse por la noche.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), por su parte, considera al sueño suficiente y de buena calidad como uno de los componentes fundamentales para mantener una buena salud. En ese sentido, sostener horarios regulares para dormir también forma parte de los hábitos saludables.
No reemplaza el descanso nocturno
La siesta puede compensar parcialmente una jornada de cansancio, pero no sustituye una noche de descanso adecuado. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) advierten que dormir menos de lo necesario puede afectar la concentración, el estado de ánimo y el rendimiento durante el día.
Para los adultos, la referencia general utilizada por organismos especializados es de siete horas o más de sueño por noche de manera regular.
Además, la American Academy of Sleep Medicine advierte que sentir una necesidad persistente de dormir durante el día puede indicar que existe un problema detrás. Si una persona necesita siestas cotidianamente para poder funcionar, ronca habitualmente, se despierta sin sentirse descansada o atraviesa episodios frecuentes de somnolencia, resulta recomendable realizar una consulta profesional.
De esta manera, para quienes disfrutan de dormir después del mediodía, la Sleep Foundation sitúa entre 10 y 20 minutos y antes de las 14 o 15 hs como una estrategia adecuada para aprovechar la siesta sin comprometer el descanso de la noche.































