El exboxeador murió a los 59 años tras sufrir un fuerte dolor en el pecho en el Bingo de Morón. El resultado preliminar de la autopsia indicó un edema agudo de pulmón asociado a una falla cardíaca. Su familia sostuvo que se trató de una muerte natural y pidió privacidad para atravesar el duelo.
Jorge “Locomotora” Castro murió a los 59 años luego de sufrir una descompensación mientras se encontraba en el Bingo de Morón junto a su hija Quimey y una expareja. Según el resultado preliminar de la autopsia, el ex campeón mundial sufrió un edema agudo de pulmón como consecuencia de una falla cardíaca, por lo que se determinó que la muerte no fue traumática.
La hija del exboxeador reconstruyó los últimos momentos de su padre y aseguró que todo ocurrió en aproximadamente 15 minutos. Según relató, Castro había ido al baño y, al regresar, comenzó a manifestar molestias en el pecho que se intensificaron rápidamente.
“Me duele el pecho, me duele el pecho. Me duele mucho, hija”, recordó Quimey sobre las palabras que le dijo su padre antes de descompensarse.
La familia explicó que el personal del establecimiento lo trasladó a una oficina apartada, donde recibió maniobras de reanimación cardiopulmonar durante unos 20 minutos. Finalmente, el equipo médico constató que ya no presentaba signos vitales. Castro no llegó a ser trasladado a un hospital.
El relato de su hija sobre la atención que recibió
Quimey aseguró que las cámaras del lugar registraron la secuencia y sostuvo que la respuesta del establecimiento y de la ambulancia no fue responsable del desenlace. De esa manera, contradijo la versión de un testigo que había cuestionado una supuesta demora en la asistencia.
“La ambulancia no demoró. Lo que le pasó a mi papá es que a él le empezó a doler el pecho y se fue caminando porque no quería subirse a la silla de ruedas”, explicó.
Según su relato, Castro llegó caminando hasta la oficina donde recibió atención, se sentó y pidió acostarse. Allí comenzaron a asistirlo y realizaron las maniobras de reanimación.
La hija también contó que, antes de perder el conocimiento, el exboxeador insistía en que sentía una fuerte presión en el pecho. “Le tomaron la presión. Estaba bien de presión, pero me decía: ‘Me duele el pecho, siento una presión en el pecho’”, relató.
La diabetes y los controles médicos
Castro padecía diabetes y era insulinodependiente. En el parte policial difundido tras su muerte se había mencionado una posible baja de insulina, aunque el resultado preliminar de la autopsia apuntó a un edema agudo de pulmón asociado a una falla cardíaca.
Quimey sostuvo que su padre se realizaba controles médicos y cuidaba su alimentación. “Él era diabético, insulinodependiente. Siempre se controló”, afirmó, y agregó que un amigo solía acompañarlo a las consultas médicas.
La familia señaló que, por el momento, considera que se trató de una muerte natural y pidió que se respete su intimidad durante el duelo.
El vínculo con su hija y sus últimos proyectos
La visita al bingo formaba parte de una rutina que Castro compartía con Quimey y la madre de ella. Aunque sus padres se habían separado hacía 15 años, mantenían una relación cercana y solían encontrarse para cenar, tomar café y realizar distintas salidas.
La hija recordó que, después de atravesar dificultades familiares durante su infancia, ambos lograron reconstruir el vínculo. “Es el ejemplo de luchar por lo que querés y por los que querés”, expresó al describir a su padre.
También contó que el exboxeador estaba entusiasmado con un proyecto relacionado con comedores y tenía planes que no llegó a concretar.
La familia decidió realizar una despedida privada, junto a familiares, amigos y allegados. Quimey explicó que habló públicamente porque su madre estaba muy afectada y su hermano atravesaba un momento de profundo dolor, y pidió que el entorno pudiera transitar el duelo en paz.
Castro estaba en pareja con Noe Vigliarolo, quien había contado en Instagram que ambos planeaban comprometerse durante un viaje a la costa ese mismo fin de semana.































