Cada 15 de septiembre se conmemora el Día Internacional de la Democracia, una fecha establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2007 para recordar la importancia de fortalecer los sistemas democráticos, promover los Derechos Humanos y defender las libertades y la participación ciudadana.
La elección de la fecha está vinculada con el 15 de septiembre de 1997, cuando la Unión Interparlamentaria aprobó la Declaración Universal de Democracia. El antecedente se encuentra en una serie de Conferencias Internacionales sobre Democracias Nuevas y Restauradas, iniciadas en 1988 por iniciativa de la entonces presidenta de Filipinas, Corazón Aquino.
La democracia se entiende como un sistema en el que el poder reside en el pueblo, que puede ejercerlo de manera directa o mediante representantes elegidos. El término proviene del griego demos, que significa pueblo, y kratos, relacionado con poder o autoridad.
La jornada busca poner el foco en las personas y generar una oportunidad para analizar el funcionamiento de las democracias en distintos países, además de impulsar movimientos democráticos y valores como la libertad, la paz y los Derechos Humanos. Si bien es considerada un valor universal, no existe un único modelo democrático, sino distintas formas que comparten principios fundamentales.
En Argentina, la fecha adquiere una relevancia particular: el país lleva 43 años ininterrumpidos de democracia. El 10 de diciembre de 1983, después de más de siete años de dictadura cívico-militar, se retomó el funcionamiento institucional basado en los principios constitucionales.
Con el regreso de la democracia, la sociedad argentina recuperó derechos sociales y políticos, la representación de la voluntad popular, la libertad de expresión y de participación, además del fin de la censura.






























