Pedro Segundo Quilodrán, un peón rural que trabajaba arreando caballos salvajes en una estancia, fue asesinado. Su hijo, «Pedrito» Quilodrán, desgarrado por el dolor, le dedicó un mensaje conmovedor en las redes sociales.
«No te metías con nadie, papito. Estuve esperando tu mensaje, tu llamada y que me digas ‘mirá hijo, todas las yeguas qué encerré’. Te voy amar y extrañar toda la vida pa, me dejaron con un dolor inmenso, quedé vacío sin vos. Quiero darte un último abrazo, un último beso. No puedo seguir sin vos», escribió el joven, expresando la desolación que lo invade.
La Justicia investiga las circunstancias del crimen. Un hombre de 66 años, detenido por el caso, confesó la autoría del disparo que terminó con la vida de Quilodrán, pero aseguró que fue accidental.
«Nosotros nos vamos a encargar de esa maldita persona que te sacó la vida, papi», afirmó «Pedrito», demostrando su determinación de buscar justicia para su padre.
Sin embargo, la fiscal del caso, Andrea Vázquez, afirma que no se trató de un accidente. «Tuvo intención y voluntad de matarlo con total indefensión de la víctima ya que fue en el medio de la nada y ni siquiera estaban cerca del casco de la estancia», explicó la funcionaria judicial.
«Pedrito» despidió a su padre con palabras llenas de cariño y nostalgia: «Seguí en el cielo corriendo unas yeguas, pegando unos gritos con tu perros, agarrando algún puma, jineteando. Gracias por todo, volá alto mi campeón. Tu cencerro y el tropel de tu tropilla, los ladridos de tus perros no se van a callar. Con lágrimas en la pantalla, te escribo esto. Volá alto mi viejo, guíame de una estrella. Te voy a extrañar mucho papito».
