La Base Naval de Mar del Plata recibió al submarino brasileño Humaitá para un ejercicio conjunto con unidades de Argentina y Brasil que apunta a reforzar la vigilancia del Mar Argentino, en un escenario que la Armada vincula con la disputa internacional por rutas y recursos en el Atlántico Sur y con la necesidad de actualizar sus medios técnicos.
La llegada del submarino se integra a una estrategia más amplia de control marítimo en la que la fuerza busca sostener presencia sobre la zona económica exclusiva y otras áreas de interés nacional, incluidas las Islas Malvinas y la Antártida. El operativo se produce mientras la Armada prepara además la incorporación de drones de despegue vertical y nuevas aeronaves de patrulla.
El jefe del Estado Mayor General de la Armada, el almirante Juan Carlos Romay, sostuvo al medio Infobae que el escenario marítimo global “está cobrando cada vez mayor relevancia”. Según explicó, la vigilancia y el control efectivo de los espacios marítimos son centrales para la economía y la seguridad del país.
Romay afirmó que la fuerza mantiene una imagen en tiempo real de lo que ocurre en sus aguas a través de la Central de Operaciones de la Armada. “Llevamos la foto de lo que está ocurriendo en cada momento, quién está transitando por nuestros espacios marítimos”, dijo, y señaló que ese seguimiento se apoya en patrulleros oceánicos y en la coordinación con la Prefectura.
El jefe naval reconoció que una parte de los principales medios de superficie opera con tecnología atrasada. Respecto a ello mencionó los destructores Almirante Brown y a las corbetas clase Espora, que tienen más de 40 años de servicio.
Romay precisó que muchas marinas renuevan ese tipo de unidades entre los 30 y 40 años. Aun así, aseguró que los buques argentinos siguen operativos y continúan participando en ejercicios internacionales.
La desactualización, indicó, se concentra sobre todo en los sistemas de vigilancia, control y eventualmente en los sistemas de armas. Esa brecha tecnológica, admitió, se amplía frente a otras armadas.
La modernización de la flota depende de decisiones del Poder Ejecutivo. Romay señaló que la Armada ya presentó análisis y propuestas para fortalecer capacidades, aunque la compra de nuevos buques y sistemas requerirá mejores condiciones presupuestarias.
En esta línea, el jefe del Estado Mayor General de la Armada confirmó que la fuerza recibirá hacia fin de año o comienzos del próximo vehículos no tripulados de despegue vertical procedentes de Estados Unidos. Esos drones podrán operar desde las cubiertas de vuelo de los buques y se destinarán a mejorar la vigilancia en el Mar Argentino.
El almirante afirmó que la carta de intención firmada en el marco de la cooperación con ese país establece que la transferencia busca mejorar las capacidades de la Armada Argentina para ejercer soberanía en sus aguas de jurisdicción territorial. También remarcó que esos medios quedarán bajo operación exclusiva de la institución y que la información obtenida será utilizada por la propia fuerza.
A esa incorporación se sumará la llegada de aeronaves Beechcraft 360 para patrulla marítima. La Armada utiliza en la actualidad aviones Beechcraft 200 y prevé ampliar esa capacidad para optimizar el control sobre el Atlántico Sur.
Romay vinculó ese refuerzo con la extensión de la vigilancia sobre la zona económica exclusiva y sobre otros espacios de interés nacional. En esa enumeración incluyó las Islas Malvinas y la Antártida.































