Un episodio que generó fuerte repercusión internacional se conoció en las últimas horas: un soldado de Israel destruyó una estatua de Jesús en la localidad de Deir Siryan, al sur de Líbano.
La escena, en la que se observa al uniformado golpeando con un martillo la figura religiosa, comenzó a circular en redes sociales y fue inicialmente puesta en duda. Sin embargo, tras un análisis técnico, el propio ejército israelí confirmó la autenticidad de las imágenes y reconoció que el responsable es un efectivo desplegado en la zona.
El material fue difundido por el medio Haaretz, que además aseguró que existe un video del momento, aunque no se precisaron detalles sobre cuándo ocurrió el hecho ni en qué contexto exacto se produjo.
La reacción oficial no tardó en llegar. El primer ministro Benjamín Netanyahu condenó lo sucedido y afirmó que se inició una investigación penal para determinar responsabilidades y aplicar sanciones.
El episodio se da en medio de una situación de alta tensión en la región, marcada por enfrentamientos entre Israel y el grupo Hezbollah en la frontera con Líbano, en el marco de operaciones iniciadas a comienzos de marzo.
A este escenario se suma un frágil alto el fuego impulsado por Donald Trump, que ya registra incidentes y acusaciones cruzadas, especialmente con Irán, lo que mantiene en vilo a toda la región.






































