Algunos tienen uno y quisieran otro. Otros ya tienen dos y desean el tercero. Y están los que aún no tuvieron y quisieran uno o, incluso en mayor proporción, dos hijos. El 57% de los argentinos que tienen entre 18 y 45 años y que, por eso, se consideran “en edad reproductiva”, desean más hijos de los que tienen. Pero postergan -o directamente renuncian- a ese deseo.
Esa es una de las conclusiones más contundentes de la primera Encuesta de Intenciones Reproductivas en Argentina, que llevó a cabo la oficina local del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA).
Según la encuesta, de la que participaron 1.515 mujeres y varones de todo el país, casi seis de cada diez personas que transitan la llamada “edad reproductiva” están atravesadas por una brecha entre su deseo y su realidad en lo que respecta a la cantidad de hijos que tienen.
“Se está hablando, a nivel mundial y también en nuestro país, del ‘colapso de la natalidad’, de la cantidad de hijos que tiene una mujer en promedio, de cuántos hijos decide tener efectivamente una pareja. Este estudio viene a traer nueva información: que en muchos casos, los hijos que se tienen son los que se pueden tener, no necesariamente los que se quisiera tener”, describe Mariana Isasi, jefa de oficina de la UNFPA en Argentina.
Tal como indica la especialista, en el último tiempo el foco se puso en la vertiginosa baja de la tasa de fecundidad en la Argentina. Es que durante décadas el promedio de hijos por mujer en el país fue de tres; hacia el año 2000 ese promedio era de 2,5 hijos por mujer, y en 2024, menos de un cuarto de siglo después, esa tasa se había reducido a menos de la mitad. Actualmente, el promedio es de 1,2 hijos por mujer. Se trata de una tasa muy por debajo del número que garantiza el llamado “reemplazo poblacional”, que es de 2,1 hijos por mujer.
Pero más allá del escenario del que da cuenta ese retroceso en la tasa de fecundidad -y, por lo tanto, en la cantidad de personas que nacen cada año- existe lo que la UNFPA define como “una brecha entre la fecundidad deseada y la fecundidad alcanzada” que ayuda a entender qué hay detrás de esa caída.
No es desinterés, son obstáculos
“Los hallazgos de este estudio revelan que la baja natalidad no responde sencillamente a un desinterés generalizado por formar una familia. Se trata de un proceso multicausal, atravesado por condiciones económicas, sociales, laborales y culturales que inciden en las decisiones reproductivas. Los datos confirman que el deseo de tener hijos e hijas sigue vigente en la sociedad argentina, pero se enfrenta a una brecha entre aquello que se anhela y lo que efectivamente puede concretarse”, sostiene la investigación de UNFPA.
El estudio, que llevó a cabo las encuestas entre enero y febrero de este año, encontró que la edad percibida como ideal para tener hijos es entre los 27 y los 28 años, aunque crece la postergación de la maternidad hacia la franja que va de los 30 a los 39 años.
A la vez, el 65% de los argentinos consideran que es importante (o incluso muy importante) tener hijos para vivir una vida plena. Aunque se trata de dos tercios de la población, una mayoría considerable, son otros los hitos que los encuestados consideraron aún más definitorios a la hora de sentir plenitud: el 97% sostuvo que tener salud hace a esa vida plena; el 96% se refirió a la seguridad económica; el 95%, a la vivienda propia; el 92%, al desarrollo profesional.
El de una pareja con dos hijos sigue siendo el modelo de familia que identifica a una mayor cantidad de argentinos: el 34% de los encuestados lo eligió como su ideal. En total, el 59% de la población desea tener entre uno y tres hijos. A la vez, el 11% de la población que tiene entre 18 y 45 años asegura que ya tuvo más hijos de los que hubiera querido -lo que la investigación de la UNFPA define como “exceso reproductivo”-. Entre las personas que tienen de 45 a 70 años, esa sensación de “exceso” alcanza al 19% de los argentinos.
“Las condiciones materiales y la oferta de cuidados representan el principal freno a los proyectos familiares: 6 de cada 10 personas tuvieron menos hijos/as de los deseados por alguna de estas razones”, establece la investigación. Las limitaciones financieras son el obstáculo principal para el 47% de las personas que tienen menos hijos de los que desean mientras que la inseguridad laboral y los problemas de acceso a la vivienda impactaron en la realización del deseo de casi un tercio de la población que no llegó a lo que se denomina “fecundidad deseada”: lo señalaron como obstáculo el 29% y el 27% de ese universo de personas, respectivamente.
A esos obstáculos, los tres principales según los argentinos, se sumaron otros, aunque en menor medida: la falta de opciones de cuidado de calidad y el bajo involucramiento de la pareja en las tareas de cuidado de los hijos y del hogar. Estos obstáculos fueron mucho más citados por las mujeres que por los varones. En la encuesta, entre los hombres predominó la respuesta de que las tareas de crianza y del hogar se reparen “entre ambos por igual”. Las mujeres, sin embargo, manifiestan concentrar mayor responsabilidad frente a las tareas cotidianas del cuidado de los hijos, del hogar, y también de los adultos mayores a cargo.
“El costo de la crianza, la inseguridad laboral, la dificultad, de acceso a la vivienda y la asimetría en la distribución de las tareas de cuidado operan como barreras materiales que fuerzan a las personas a postergar, limitar o renunciar a sus proyectos familiares”, sostiene la encuesta que evaluó las intenciones reproductivas en la Argentina.
Fuente: Infobae































